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CAPÍTULO 11

LA RABIA DE CATHERINE

 

Harry se sintió como si le acabaran de echar una jarra de agua fría sobre la cabeza. Deseaba que lo que acababa de escuchar hubiera sido un sueño, una mala pesadilla...pero la triste mirada de Catherine le devolvía a la cruel realidad.

Ante él estaba la descendiente del ser que le arrebató la vida a sus padres, el ser al que Harry más odiaba en el mundo.

-¿Pe-pe-pero...có-cómo...?-no conseguía emitir ningún sonido.

-Incluso mi existencia...carece de sentido.-añadió Catherine ignorando los titubeos de Harry.

-¿Qué...quieres decir?.-consiguió decir dificultosamente.

-¿Dumbledore te ha contado alguna vez las dos profecías de la profesora Trelawney?.-Harry asintió. Hace dos años Dumbledore dijo que la profesora Trelawney sufrió dos auténticas predicciones incluyendo la que el escuchó-Cuando hablé con él...el día que llegué me dijo que fuiste tu quien escuchó su predicción...pero no sabías cual fue la anterior, ¿verdad?.-Harry negó con la cabeza- La anterior profecía decía...que del vientre de una mujer pura de corazón, de procedencia muggle, nacería un bebe con unos poderes tan grandes que podían compararse con los del señor tenebroso...por eso Voldemort fue en busca tuya, sabía que tu eras ese niño.

 

Harry la miró estupefacto, sin saber que decir. Ahora sabía porque Voldemort quería matarle a él primero: temía que creciera y sus poderes aumentaran.

-Pero eso...no aclara lo que dijiste antes.

-Espera un momento...Voldemort, obsesionado por encontrar a ese niño, engañó a una bruja de sangre muggle para tenerme a mi, creyendo que yo sería ese bebe. Cuando mi madre se enteró de eso fue cuando me abandonó.-ella suspiró y continuó- Cuando los Malfoy me tenían presa, logré descubrir los planes que iban a llevar a cabo. Descubrí la leyenda de los cetros gobernantes de Hogwarts.-Harry escuchó atento, no quería perderse detalle- Cuando crearon esta escuela, cada casa poseía un cetro mágico el cual solo podían sujetarlo sus creadores y sus descendientes. Su núcleo está formado por la sangre del animal que representa la casa y por un fragmento en forma circular de la piedra filosofal. El cetro de Gryffindor, Ravenclaw y Hullepluf fueron destruidos por el poder tan grande que poseía, esa fue una de las causas de la pelea de Gryffindor y Slytherin haciendo que este último creara la cámara de los secretos, para ocultar el cetro.

-Por eso buscabas la cámara de los secretos.

-Necesito saber que el cetro está a salvo, que aún sigue allí.-miró a Harry con unos ojos tan tristes que llegó a sentir lástima- Si lo consigue estaremos perdidos. Harry, necesito que me digas si viste algo en la cámara cuando estuviste allí.

 

Harry no soportaba que le mirara con esos ojos tan tristes, tuvo que evitar su mirada mientras pensaba que responder.

-Yo...no vi nada.-vio que Catherine esbozaba un gesto de decepción- Lo único que había allí era el basilisco.

-¿Nada más?.

-Nada más.-a Harry no le gustaba mentirle pero no se atrevía a mencionarle la estatua que había en la cámara. Estaba seguro de que si lo hacía ella iría directa a la cámara y era demasiado peligroso.

-Me estás mintiendo.-Harry la miró sorprendido- ¿Por qué no me dices la verdad?, hay algo que no me has dicho.

-No..no había nada.-dijo dubitativo. Catherine estaba cada vez más irritada y comenzaba a mirarle con furia.

-¿Por qué no me lo dices?.-entonces la cara de Catherine se iluminó- Me tienes lástima ¿no?.

-¿Qué?.

-Claro, eso es, igual que la profesora Tarou, todos me tenéis lástima.-y enfadada se dirigió hacia las escaleras diciendo- Si hay algo que odio es que me tengan pena, no soy una desgraciada.

-Catherine, yo no...-comenzó a decir mientras la detenía cogiendo su mano.

-¡Suéltame!.-le gritó soltándose de Harry y propinarle, sin querer, una sonora bofetada. Catherine se miró la mano asombrada pero en seguida volvió a enfadarse y le gritó completamente histérica- ¡¡¡Guarda tu estúpida compasión para otra persona idiota!!!.

 

Harry la contempló subir las escaleras estupefacto, frotándose la mejilla derecha y sin decir palabra. A pesar de que le había gritado no se había enfadado en absoluto aunque, eso si, sorprendido estaba. Tras unos segundos así, inmóvil, acabó por ponerse bien la manta sobre los hombros y subió a su habitación a dormir.

 

-Harry...¿te encuentras bien?.-le preguntó Ron a la mañana siguiente cuando este bajó al comedor.

-Tienes mal aspecto, ¿has dormido?.-le preguntó Hermione dejando a un lado su libro y posando una mano en su frente para comprobar si tenía fiebre.

-Me encuentro bien, solo que me ha costado trabajo dormir.-dijo esbozando una sonrisa. La pelea de la noche anterior y todo lo que Catherine le había contado no le habían dejado apenas dormir.

-Por cierto, Catherine ha vuelto a desaparecer.-dijo Hermione acordándose de ella- Me está empezando a dar mala espina.

-Hablemos con ella, eso será lo mejor.

-Te equivocas Ron.-exclamó Hermione tajante- No sabemos cuales son sus intenciones y lo mismo estamos equivocados, no podemos arriesgarnos.

 

Harry permaneció callado, no tenía ni la más mínima intención de contarle la conversación con Catherine, era dar demasiadas explicaciones y no podía desvelar su secreto por las buenas.

-Harry...¿en serio estás bien?.

-Si Ron, no os preocupéis.-Ron y Hermione se miraron dubitativos- Estoy bien, en serio.

-Deberíamos irnos ya, vamos a tardar bastante en llegar a adivinación.-Ron esbozó una mueca- Empezamos dando clase de pociones y ahora con la pesada de Trelawney.

 

Tras despedirse de Hermione en las escaleras se dirigieron a la torre norte. Cuando llegaron Harry y Ron se sentaron en la segunda fila. Después de ellos llegaron los demás.

-Bienvenidos.-dijo la susurrante voz de la profesora Trelawney- Empezamos un nuevo curso y, por lo tanto, no creo que sea necesario repasar los posos de té por lo que pienso que es conveniente darle un repaso a la bola de cristal.

-Si claro...-le dijo Ron en un susurro-...a ver si vemos como se larga la profesora Trelawney.

 

Harry no pudo evitar esbozar una sonrisa ante la burla de Ron. En ese momento necesitaba sonreír aunque fuera por un instante.

-Ahora, hacedme el favor de juntaros en grupos de tres y coger cada uno una bola de cristal. Señor Longbottom y señor Finnigan, ustedes serán solo dos.

-¿Por qué profesora?.-preguntó Finnigan dubitativo.

-Necesito un grupo de dos.-antes de que Seamus pudiera preguntar para que llamaron a la puerta- adelante, pasa querida.

-Perdone...¿puedo pasar?.-dijo Catherine entrando sigilosamente en el aula.

-Por esta vez le perdonaré su retraso ya que esta...justificado.-Harry, y la mayoría de la clase, miraron hacia delante y cual fue su sorpresa al ver a Catherine con las rodillas vendadas- siéntese junto a Longbottom y Finnigan.

Harry sabía que a Neville no le importaba sentarse con Catherine pero Seamus no parecía estar muy por la labor desde que ella discutió con Dean y Pavarti.

Dificultosamente, según se percató Harry, Catherine se sentó en medio de ambos chicos. Harry y Ron se sentaron junto a Dean Thomas.

-Ahora, mis queridos alumnos...-dijo casi en un susurro la profesora mientras daba vueltas por el aula-...quiero que observéis atentamente la bola de cristal y me escribáis en un pergamino lo que habéis visto...junto a su significado por supuesto.
Harry y Ron se miraron, siempre se habían inventado las visiones para ese tipo de trabajos.

-Veamos que tenemos aquí...-dijo la profesora inclinándose, tras media hora, sobre la bola de Harry- Aquí hay algo...si...es...una serpiente.-ante esta afirmación toda la clase fijó su atención en la mesa de Harry a quien no le hacía ninguna gracia- Bailando...mmm, mal presagio. La serpiente representa una traición...alguien cercano podría llegar a...-las palabras de la profesora cesaron cuando los cristales de sus gafas se hicieron añicos y cayeron sobre la bola de cristal mientras esta se incorporaba asustada y toda la clase exclamó un grito.

Harry no supo por qué lo hizo, pero se volvió hacia Catherine y tuvo que hacer esfuerzos por disimular la sorpresa: ella estaba escondiendo su varita bajo la manga.

-No-no pasa nada.-dijo quitándose las gafas; sin ellas, los ojos parecían mucho más pequeños- se suspende la clase, podéis iros.

 

Toda la clase, murmurando sobre lo que podía haber pasado, abandonó el aula. Harry sujetó a Ron para apartarlo de la multitud.

-¿Qué pasa?.

-Vamos a esperar a Hermione a la puerta de su clase.

-¿Para qué?, no se va a perder...ni que fuera Neville.-dijo burlonamente pero su sonrisa se borró al ver el gesto de preocupación de Harry- ¿Ocurre algo?.

-¿No te has fijado?.-Ron negó con la cabeza- Ron, Catherine tenía la varita en la mano, ella ha sido quien ha estado a punto de sacarle los ojos a la profesora Trelawney.

 

 

 

CAPÍTULO 12

SUSTITUTO A ÚLTIMA HORA

 

A Harry se le hicieron eternos los minutos que tenían que esperar el y Ron para que saliera Hermione.

-No nos va a dar tiempo a hablar con Hermione.-repetía Ron insistente- ¿Por qué no vamos a decírselo a Dumbledore?, ¿y si hablamos con Catherine?.

-No, así no se hacen las cosas.-respondió Harry- Bastará con que ella le diga a Dumbledore que no hizo nada y...-Harry se calló, no sabía como decirle que se había peleado con ella.

En ese momento sonó el timbre y la puerta de la clase de Aritmacia se abrió. Poco a poco iban saliendo los alumnos y entonces divisaron a Hermione.

-¡Ay!.-chilló cuando Ron tiró de su brazo para apartarla del resto de la clase- ¡Ron, Harry, ¿qué hacéis aquí?.

-Tenemos que hablar Hermione.

-Pero Harry, debemos ir a la siguiente clase.

-Vamos.-dijo Ron, y entre él y Harry arrastraron a Hermione al interior de un aula vacía.

-Esto no le va a gustar nada a la profesora Sprout.

-Hermione, esto es más importante.-le dijo Ron cerrando con un conjuro la puerta.

-¿Pero qué ha pasado?.

-Hermione...-comenzó Harry- ...han suspendido la clase de Adivinación.

-Eso ya se ve.

-La suspendieron...-continuó ignorando la interrupción de Hermione-...porque, mientras la profesora Trelawney miraba la bola de cristal los cristales de sus gafas reventaron y casi se los clava en los ojos.-Hermione abrió los ojos horrorizada- Lo peor es que vi quién las rompió: fue Catherine, tenía la varita escondida en la manga.

-Pe-pero eso es una barbaridad.-dijo Hermione perpleja- ¿Estás seguro Harry?, eso es muy grave.

-Si no estuviera tan seguro no nos habría arrastrado hasta aquí.-dijo Ron vigilando la puerta- ¿Qué deberíamos hacer?.

-Por el momento, nada.-Harry y Ron la miraron perplejos- No podemos hacer nada; solo podemos ver como evolucionan las cosas y, si se ponen feas, es cuando debemos intervenir.

-Si...tienes razón.-suspiró Harry.

-Pero quedarnos sin hacer nada es...-dijo Ron apretando los puños furiosamente.

-No hay más remedio.

-Bueno, dejando eso a un lado...¿me podéis decir que vamos a hacer ahora?;¡ya ha pasado un cuarto de hora desde que empezó la clase!.

 

 

Cuando por fin acabaron las clases, Harry se fue directo a la torre de Gryffindor ya que debía recoger su uniforme y su saeta de fuego antes de ir al campo de quidditch. Aunque estaba cansado y lo que más quería en ese momento era dormir se vistió, cogió su escoba y bajó al campo de quidditch.

Se sorprendió cuando, en lugar de ver al equipo reunido alrededor de la capitana, se percató de que estaban apartados de esta quien estaba discutiendo con alguien.

-¡Te lo advertí, ya te lo dije Colin!.-chillaba Katie furiosa- ¡Sigues sin prestar atención a la quaffle, así perderemos el partido de mañana contra Slytherin!.

 

Harry, aunque detestaba a Colin con todas sus fuerzas, no pudo evitar sentir lástima de el viéndolo temblar ante los gritos y las amenazas de la capitana.

-Bueno, dejemos el tema.-dijo frotándose cansadamente la cabeza- Vamos equipo, a entrenar; mañana es nuestro primer partido de la temporada.

 

Y así, comenzaron a entrenar. Harry, sobre su saeta de fuego, no fallaba ni una sola vez a la hora de atrapar la snitch; no como Colin que, después de semejante discurso, se ponía excesivamente nervioso cada vez que la quaffle se acercaba a él.

Comenzó a llover y Harry empezó a sentir mucho frío. Las gafas se le empañaban y cada vez le resultaba más difícil ver la snitch. Entonces comenzó a soplar el viento fuertemente; cada vez deseaba con más ganas que terminara el entrenamiento. Entre el cansancio, el frío y el molesto viento creía que le iba a dar un ataque de histeria.

Entonces oyó un pitido y miró abajo, allí estaba Katie Bell haciéndole señas para que bajara.

-¡Vamos a dentro!.-dijo ella arrastrando a Harry hacia los vestuarios. Cuando llegaron allí dijo- Me temo que no vamos a poder seguir entrenando, acaba de levantarse una buena tormenta.

-¡Qué momento más oportuno!.-dijo Fred dando un zapatazo en el suelo.

-¡Justo el día anterior al partido!.-añadió George cruzando los brazos enojado.

-¿Y si mañana todavía persiste la tormenta?.-dijo Alicia estrujándose el pelo.

-Esperemos que no.-dijo Angelina liándose una toalla en la cabeza- Cancelarían el partido.

 

Harry miró por la ventanilla hacia el campo, apenas se divisaba las gradas entre la oscuridad y la lluvia que caía sobre el campo. Entonces Harry se percató de que los jugadores iban saliendo del vestuario...menos uno: Colin seguía sentado en el banquillo, cabizbajo. Harry, en el fondo, sintió compasión, debía de estar fatal después de haber jugado tan mal.

-Colin...-dijo Harry aproximándose a él-...todo el equipo se ha ido.

-Ah...vale Harry.-se levantó y salió corriendo por el pasillo.

Harry le llamó pero Colin había desaparecido. Viendo que no podía hacer nada por él, cogió su escoba y partió hacia la torre. De lo cansado que estaba, desechó la idea de bajar al comedor a cenar; se dirigió directamente a su habitación, se puso su pijama y por fin, probablemente por el cansancio, durmió sin que esa pesadilla abordara su mente.

 

A la mañana siguiente, Harry se sentía mucho más despejado por lo que fue el primero en llegar al comedor. Unos minutos más tarde llegó el resto del equipo.

-¡Buenos días Harry!.-dijo Fred dándole una palmada en la espalda.

-¡Hoy es nuestro día!.-añadió Katie.

-Si, hemos tenido suerte, ha dejado de llover.-exclamó George lleno de júbilo.

Harry desvió su mirada hacia el otro lado de la mesa y divisó a Colin, con el uniforme de guardián y con los ojos abiertos como platos. Se notaba que estaba a punto de darle un ataque de nervios.

-Bueno...¿comemos?.-dijo Angelina mientras aparecían las bandejas con los desayunos.

Poco a poco el comedor fue llenándose de gente. Pero ni quiera había llegado una décima parte del colegio cuando el equipo tenía que salir a los vestuarios.

Ocurrió en unos rápidos segundos: la lámpara del techo se cayó, las bandejas salieron despedidas en todas direcciones y el grito de Fred inundó la sala.

-¡Fred!.-chillaron los miembros del equipo aproximándose a el. Un par de lágrimas resbalaban por su rostro y tenía las piernas atrapadas bajo una mole de madera y metal.

-¡Fred, Fred...!-chillaba una y otra vez George arrodillado al lado de su hermano.

-¡Dios mío...!-lloraba Angelina a su lado.

-Fred...-fue lo único que logró salir de la garganta de Harry.

-¡Weasley!.-gritó la voz de la señora Pomfrey quien había acudido ante la llamada de Colin- ¡Ayudadme a apartar estos trastos de encima suya!.

 

Entre todos, fueron retirando los escombros de lo que antes era una lámpara y una mesa. Entre la señora Pomfrey y Seamus asieron a Fred de los brazos y lo levantaron mientras este esbozaba una mueca de dolor.

-Justamente antes del partido...deberíamos sus...

-¡Ni hablar!.-chilló Fred cortando a Katie- Jugad sin mi si hace falta.

-Pero Fred...-dijo Harry.

-¡No le deis ese gusto a Malfoy!.-fue lo último que dijo antes de que la señora Pomfrey y Seamus se lo llevaran a la enfermaría.

-¿Cómo está Weasley?.-dijo una infantil voz a sus espaldas.

-Se ha roto las dos piernas, Aniston. ¿Cómo quieres que esté?.-respondió Katie nerviosa.

-¿Y vuestro partido?.

-Tenemos que jugar sin él, así lo pidió.-y tras soltar un suspiro añadió- Aunque con un golpeador menos será mucho más difícil.

 

Se hizo un súbito silencio en el equipo. Harry miró a Catherine y vio que esta se mordía el labio inferior, pensativa y de repente dijo:

-Yo le sustituiré.-todos la miraron estupefactos.

-Que tu...¿qué?.-dijo George con los ojos como platos.

-Yo...creo que puedo sustituirle...fui golpeadora en mi antigua escuela.

 

Todos miraron a Katie Bell quien meditaba sobre la propuesta de Catherine. Permaneció unos segundos en silencio, después elevó la vista y dijo sonriente:

-Esta bien, tendrás tu oportunidad.

-Gracias Bell.

-Gracias a ti.-dijo Angelina aproximándose a ella- Por participar.

-¡Todos hacia el campo!. ¡Aniston, tu vendrás conmigo, tengo que darte el uniforme!.

 

Y con la moral algo más alta, salieron del gran comedor.