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CAPÍTULO 15

SENTIMIENTOS OCULTOS

 

Llegó el día de Navidad y Harry se encontraba muy nervioso. Primero, porque el traje del curso pasado le quedaba pequeño y tuvo que arreglarlo el solo; y segundo, por tener que volver a bailar delante de todo el colegio.

-¿Nervioso?.-le preguntó Dean Thomas quien ya se había vestido para la fiesta con una túnica dorada y plateada.

-Un poco...-respondió abrochándose la túnica.

-¿Por qué tenemos que pasar por esto otra vez?.-dijo de pronto Ron apareciendo por la puerta. Vestía una túnica azul claro con los bordes de color ocre- No tuvieron bastante con obligarnos a bailar el curso pasado.

-Pero si tu no bailaste.-le recordó Harry. Estuvo tan ocupado vigilando a Krum y a Hermione que no sacó su pareja a bailar.

-Bueno, eso es lo de menos.-y abrochándose sus botas añadió- Por cierto Harry, ¿con quién vas?.

-Yo voy con Catherine.

-¿Qué?.-dijo Dean tan sorprendido que se le cayó los libros que tenía en la mano sobre un pie- ¿Le has pedido a Aniston que vaya contigo?.-preguntó frotándose el pie dolorido.

-Bueno...no exactamente.

-¿Te lo pidió ella?.-exclamó Ron y añadió picaronamente- Estás triunfando Harry.

-¡Déjate de chorradas!.-replicó sonrojado. Lo que le faltaría ahora es que Catherine se enamorara de él- ¿Y tu con quien vas?.

-Bueno...pues...

-Con Hermione.-dijo Dean- Se lo pidió ayer.

-Chicos...-sonó de pronto la voz de Neville asomándose por la puerta; también estaba preparado para la fiesta, llevaba una túnica verde con los filos beige- ...¿habéis visto un paquete azul con un lazo naranja?.

-Toma...-Dean extendió la mano y le entregó el pequeño paquete- ...lo encontré en el suelo, suponía que era tuyo.

-¡Gracias!.-respondió recogiéndolo- Creía que lo había perdido.

-¿Qué es?.-preguntó Ron curioso.

-Ah, bueno...es...

-¿Un regalo?.-preguntó Harry observando detenidamente el paquete.

-Bueno...si...para, para mi abuela.

-Ah...-y le dijo a Harry susurrando-...eso no se lo cree ni él.

-Por cierto Harry, Ron...-les dijo Neville antes de irse- ...Catherine y Hermione os están esperando.

 

Harry y Ron, azorados, tragaron saliva y bajaron. Silenciosamente llegaron a la sala común donde les esperaban sus parejas. Harry vio que a Ron se le ponían colorada las orejas; Hermione iba vestida con una túnica violeta escotada con los filos dorados. El pelo se lo había alisado y se había echo una especie de sobre cola.

Después se fijó en Catherine que estaba sentada a su lado. Llevaba una túnica naranja (bastante llamativa) con adornos góticos por los bordes de color verde. El pelo ya no lo llevaba lacio sino rizado sujetándose el flequillo con dos orquillas.

-¡Al fin bajáis!.-se levantó Hermione bruscamente del sillón- Después la gente dice que las chicas tardamos mucho en arreglarnos.

-Solo estábamos hablando...no como vosotras que estáis todo el día maquillándoos.

-¡Pero bueno!.

-Tengamos la fiesta en paz.-se interpuso Catherine, vio a Harry y le sonrió- Hola Harry.

-Hola...estás muy guapa.

-Tu también.-se colgó de su brazo- ¿Nos vamos?.-le dijo a Ron y Hermione quien estaban intentando hacer una tregua.

Harry observó atento la decoración del Gran Comedor. Los árboles navideños estaban decorados con nieve artificial y bolas de intensos colores. Todas las enormes mesas habían sido puestas en fila contra la pared llenas de refrescos y comida. En ese momento comenzó a sonar una canción bastante lenta; Catherine le miró.

-¿Bailamos?.-le preguntó Harry confuso. La mirada de Catherine se lo estaba pidiendo.

Ella asintió con la cabeza y le llevó (más bien le arrastró) hasta el centro de la sala. Cogió su mano y la colocó en su cintura. Se movían lentamente, al compás de la música mientras Harry se dejaba llevar por ella.

-Bailas muy bien.-le dijo de pronto. Ella se sonrojó.

-Bueno...algo tenía que hacer para matar el tiempo en el orfanato.-le respondió sin darle importancia. De pronto Harry se percato de que una pareja bailaban muy cerca de ellos: eran Neville y Ginny. De pronto Catherine le miró y le guiñó un ojo- Neville...-este la miró sonriente- ...cambio de pareja.

Harry no supo cómo lo hizo, pero de pronto se encontró que estaba bailando con la sorprendida Ginny mientras que Catherine y Neville se alejaban. Harry miró a Ginny; por la cara que tenía ella tampoco se esperaba eso. Entonces se fijó en su traje celeste que le resaltaba el color de su pelo rojo brillante. Estaba sonrojada, mirando al suelo mientras ambos bailaban.

No sabía porqué pero no podía dejar de mirarla; con sus graciosas pecas, su brillante mirada clavada en el suelo, su rojizo cabello suelto con el flequillo recogido en una pinza...entonces ella el miró a los ojos y fue Harry quien apartó su mirada mientras sentía como le ardía la cara. ¿Por qué se sonrojaba?, ¿por qué en ese momento?, ¿por qué con ella?.

-Esto...¿quieres tomar algo?.-dijo de pronto Harry, necesitaba dejar de bailar como fuera.

S-si...-dijo ella separándose de él.

Cuando se acercaron a la mesa vio a Neville y a Catherine. Se disponía a ir a hablar con ella para pedir explicaciones cuando se paró en seco; Neville le estaba entregando el misterioso paquete que había perdido. Ella lo cogió ligeramente sonrojada.

-Vámonos. –dijo de pronto Harry cogiendo a Ginny de la mano y arrastrándola a la otra punta del salón.

-¿Pero no íbamos a beber algo?.-decía confusa una y otra vez. Pero antes de que Harry le pudiera explicar nada un estruendo lo interrumpió. Creyó que estaba soñando, que debía ser una pesadilla. En unos segundos la sala se llenó de gritos y se encontró abrazando a Ginny para protegerla de los truenos que acababan de entrar por las vidrieras y atravesar toda la sala. Uno de esos estruendo dio en el techo y parte de este se desplomó. Vio que los profesores lanzaban sus conjuros he hicieron añicos los pedruscos que estuvieron a punto de aplastar a una pareja.

-¿Qué-qué ha pasado Harry?.-dijo Ginny agarrando se temblorosa a su brazo y entonces profirió un grito. En el centro de la sala estaban Ron y Hermione; ella estaba debajo del cuerpo de él con la espalda totalmente quemada e inconsciente. Catherine estaba al lado de ellos.

-¡¡¡RON!!!.-gritó Harry haciendo esfuerzos por que Ginny no se desmayara. Se aproximaron a ellos todo lo deprisa que pudieron.

-¡Ron, Ron...!.-chillaba una y otra vez Hermione con la cara empapada por las lágrimas mientras que Catherine y Harry quitaban a Ron de encima de Hermione.

-¡Dejad paso!.-se oyó decir a la profesora Mcgonagall, a la señorita Tarou y al profesor Lupin quienes se aproximaban a ellos.

-¡Weasley!.-chilló Mcgonagall llevándose la mano al pecho.

-Intento protegerme...-lloraba Hermione con el rostro oculto en el pecho de Ginny quien estaba pálida y con la cara desencajada observando el cuerpo de su hermano-...será idiota,¿ por qué?.

-Llevémosle a la enfermería...¡rápido!.-dijo Lupin cargando con Ron a la espalda.

-¡Se acabó la fiesta!.-se oyó tronar la voz de Dumbledore- Todos los alumnos a sus respectivas casas, todos a la cama.

 

Entonces, como quien no quiere la cosa, un trozo de pergamino entró volando por entre una de las vidrieras. Lentamente, se posó en el suelo, frente a la sorprendida Catherine. Esta cogió el papel mientras todos incluidos los profesoras la observaban.

-¿Qué es eso?.-le preguntó la señorita Tarou.

Catherine la leyó y palideció hasta tal punto que estuvo a punto de desmayarse.

-¡Aniston!.-la profesora Tarou la sujetó y le quitó el papel.

-¿Qué pone?.-preguntó Mcgonagall en un hilo de voz.

La profesora elevó la mirada y una enorme palidez recorrió su rostro. Harry se temía lo peor.

-"La próxima vez no seré tan generoso...Esto te enseñará a serle fiel a tu padre".

 

 

CAPÍTULO 16

DESCUBRIR EL AMOR

 

Por mucho que insistieron, no les dejaron ir a ver a Ron a la enfermería. Tuvieron que esperar hasta la mañana siguiente para poder pasar.

-El mismo día de Navidad.-dijo Neville sentado en su cama mientras miraba sus regalos.

-¿Qué?.-preguntó Harry extrañado.

-El mismo día de Navidad va y ocurre eso, menudo regalo le han hecho a Ron.

 

Harry bajó la mirada pensativo; tenía razón, eso no podía ser una coincidencia...y además la nota para Catherine. Todo esto resultaba tan extraño, ¿por qué intentarían atacarnos justamente a nosotros?, ¿cómo se había enterado de que ella se había unido al grupo?.

-Malfoy...-susurró de pronto Harry cayendo en la cuenta.

-¿Pero qué dices Harry?, yo soy Dean, se te va la olla.-pero Harry, movido por el odio, no había escuchado lo que Dean decía y se levantó para abandonar la habitación-¡Harry,¿a dónde vas?!.

 

Harry bajó las escaleras a toda velocidad, sentía un quemazón en la cabeza. Bajaba y no se iba a detener hasta encontrarse con Malfoy y darle lo que se merece. Pero al abandonar las escaleras y llegar a la sala común se tropezó con alguien.

-¡Harry!.-exclamó Catherine sorprendida. Ya no llevaba el pelo rizado y este se le caía sobre la cara- ¿A dónde vas?.

-A darle a Malfoy tal paliza que no la olvidará en su vida.

-¡NO!.-gritó sujetándole del brazo- ¡No lo hagas, por favor, solo te buscarás más problemas!.

-No le puedo perdonar lo que ha hecho.-se soltó y la miró fijamente- ¿Es qué no viste que Ron podía haber muerto?.

 

Un mortal silenció reinó en la sala común mientras Harry se tapaba la boca avergonzado. Sin darse cuenta había pagado su rabia con ella.

-Claro que me di cuenta...-dijo con voz sombría-...¿y sabes por qué ocurrió?.

-Por que Malfoy se lo dijo a...a él.-dijo en voz baja por si alguien bajaba por las escaleras.

-¡Por eso no quiero que le digas nada!.-exclamó mirándole con los ojos brillantes- Si vas y le dices algo él se enterará y...y...-comenzó a agitar la cabeza de un lado para otro-...si te pasara algo, a ti o a Hermione no me lo perdonaría.

 

Harry la observó en silencio; en el fondo tenía razón, iba a meter a todos en un buen lío si le buscaba las cosquillas a Malfoy.

-Vale...no lo haré.-le miró insistente- De verdad, no le diré nada.-ella le sonrió.

-Hermione...va a ir a hacerle una visita a Ron, quería saber si íbamos con ella.-dijo cambiando de tema.

-Pues claro...¿dónde está?.

-Afuera, esperando. "Floréal fionn".-le dijo a la señora gorda y atravesaron el retrato. Allí, apoyada en la pared, estaba Hermione con la mirada fija en el suelo mientras se balanceaba nerviosamente con el mismo cuaderno que le entregó la profesora Tarou entre sus brazos. Unas enormes ojeras remarcaban su pálido rostro.

-¿Hermione?.-la llamó Catherine- ¿Nos vamos?.

-Si...buenos días Harry.-dijo con la voz cansada y comenzaron a caminar.

Ninguno se dirigía la palabra. Harry no dejaba de mirar a Catherine pidiéndole una explicación mientras ella le repetía mediante gestos que después se lo explicaba. Por fin, tras unos eternos 15 minutos llegaron a la enfermería donde les recibió la señora Pomfrey.

-Solo os dejaré 15 minutos, el pobre necesita descansar.

-¡Ron!.-exclamó Hermione llena de felicidad al verle despierto y sentado sobre la cama.

-¿Cómo estás?.-le preguntó Harry sentándose al lado de su cama junto a las otras dos.

-Mucho mejor...aunque un calambre de vez en cuando.-les dijo sonriente- Ginny vino antes a verme...-dijo señalando un ramillete de flores sobre la mesa-...le pegué un buen susto.

-A todos nos lo diste...-dijo Harry-...¿Qué fue lo que pasó?.

-Bueno...primero se rompieron las vidrieras y por ellas entraron aquellos rayos, fueron directamente a por nosotros.

-¿A por vosotros?.-exclamó Catherine sorprendida.

-Si...y después casi se nos cae el techo encima.

-Ron...yo...-dijo Hermione dubitativa-...verás yo...

-¡Harry!.-chilló de pronto Catherine sobresaltándolos a todos-¡Necesito que vengas conmigo!.

-¡Oye espera, ¿a dónde?!.-exclamó sobresaltado mientras ella le arrastraba a la puerta.

-Er...¡a hacer un trabajo, adiós!.-y cerró la puerta tras de si arrastrando a Harry por el pasillo y no le soltó hasta que llegaron a las puertas que daban hacia el patio.

-Oye...¿se puede saber que pasa?.

-Por Dios Harry, ¿ no te has dado cuenta?.-Harry la miró sin entender-Hermione está colada por Ron.

-¿Qué?.

-Si...le iba a entregar su diario...es mejor dejarlos a solas.

-¿Tu lo sabías?.-dijo Harry frotándose la cabeza.

-Puf...desde hace mucho tiempo, se les notaba a la legua.

-Vaya...-dijo aún sorprendido de que Ron y Hermione fueran a salir juntos-...¿y ahora que hacemos?.

-¿Podemos dar un paseo?.-Harry la miró severamente- Tranquilo, solo por alrededor del lago...por fa...

-Bueno...

 

Salieron al patio, estaba resplandeciente. Por culpa de todo el embrollo que se ha formado a lo largo del curso no había salido ni una sola vez. Todo el suelo estaba nevado y contempló el lago congelado cuyo brillo se asemejaba al de un espejo.

-Es precioso...-dijo ella mientras comenzaban a caminar por el borde del lago-...merece la pena salir aunque sea solo cinco minutos.

-Oye Catherine...-dijo Harry tras una pequeña pausa-...hay una cosa que me he estado preguntando desde que me contaste...quien eras.-frenó en seco- Neville...¿sabe algo sobre eso?.

-Por supuesto que no.-replicó extremadamente seria- Neville no es como tu, no es tan valiente...-dijo observando el frío lago-...no vale la pena intentarlo. Probablemente, me dejaría de lado si lo supiera.

-¿Pero qué dices?.-dijo aproximándose a ella- Él no es así.

-Harry...cuando la gente tiene miedo, hace cosas de las que en otras circunstancias no serían capaces de llevar a cabo.-su voz se había vuelto sombría. Harry se acercó sigilosamente y la miró, se había sonrojado ligeramente.

-Te gusta, ¿verdad?.-dijo de pronto sobresaltándola y haciéndola sonrojar más todavía.

-¿Qué dices?.

-No lo niegues.-sonrió picaronamente- Siempre le defiendes, estáis todo el día juntos...no puede ser otra cosa.-ella permaneció en silencio mientras miraba sonrojada al suelo- Yo no se mucho sobre este tema pero...¿y si se lo dices?.

-Pero Harry...-replicó elevando su mirada-...¿y si me evita?, ¿y si después no quiere saber nada de mi?.

-Catherine...tarde o temprano se tiene que enterar, y creo que a él le gustaría que se lo dijeses tu.

 

Permanecieron en silencio mientras ella se frotaba las manos nerviosas. Al verla allí, tan confusa y temblorosa, no pudo evitar poner una mano sobre su hombro. Ella le sonrió agradecida.

-Me gustaría tener el valor suficiente para decírselo.

-Lo tienes...solo debes reunirlo.

-¿Crees que no me dejará si le digo quien soy?. ¿Lo crees de verdad?.

 

Harry la miró, temblorosa y sonrojada. En el fondo podía hacerse una idea de cómo se sentía; el tener como padre a Voldemort no debe ser muy agradable.

-"En el fondo..."-pensó Harry para si-"...le debe tener mucho cariño para preocuparse tanto".

-Di...¿en serio lo crees?.

-Si, de verdad...-se lo pensó un poco y añadió-...Le costará hacerse a la idea pero no creo que te deje de lado. Si tanto le quieres...-ante esto ella se sonrojó a más no poder-...debes decirle lo que sientes.

 

Se produjo un silencio mientras ellos volvían hacia el castillo.

-¿Y tu Harry?.

-¿Eh?.-dijo sin comprender.

-¿Serás capaz de aceptar quien te gusta de verdad y decírselo?.-Harry se sonrojó.

-A mi...no me gusta nadie.-dijo tímidamente mientras por su cabeza pasaba la imagen de Ginny con el traje de baile. ¿Por qué se tenía que acordar de ella?, ¿supuestamente no le gustaba Cho?.

-Harry...no sabes mentir.-fue lo último que le dijo antes de encontrarse con Mcgonagall quien les regañó por haber salido sin avisar a ningún profesor. Después se despidieron y ella fue a la biblioteca mientras el iba a la sala común consumido en sus más profundos y ocultos pensamientos.