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CAPÍTULO 17

EL SECUESTRO

 

A Harry se le hicieron extremadamente cortos los tres meses que vinieron tras la navidad. Durante todo ese tiempo se percató de que la relación entre Ron y Hermione había cambiado; apenas discutían y, de vez en cuando, iban cogidos de la mano por los pasillos.

Harry se alegró muchísimo de que todo entre ellos se arreglara...no como a él.

-"¿Serás capaz de aceptar quien te gusta de verdad y decírselo?".

 

Desde que Catherine le dijo aquello frente al lago no se lo ha podido de quitar de la cabeza. La pregunta daba vueltas por su mente como un molesto bichejo que no le dejaba dormir. Y a eso se le añade los problemas que estaba teniendo para relacionarse con Ginny o con Cho. Si veía a alguna de las dos por los pasillos la evitaba. Además, cada vez que Ginny le miraba o le decía algo, por muy tímido que sea, no podía evitar sonrojarse y alejarse de ella todo lo rápido que podía.

-"¿Por qué?".-se preguntaba una y otra vez-"¿Cómo puedo sentir esto por Ginny?, ¿supuestamente no me gustaba Cho?, ¿por qué me sonrojo cada vez que Ginny me habla o simplemente me mira?".

-Harry...¿estás bien?.-le preguntó Ron distrayéndole de sus pensamientos.

-¿Eh?.

-¿Qué te ocurre?.-le dijo Hermione dejando a un lado su libro de Aritmacia- estás muy callado.

-No me ocurre nada., en serio.-mintió sonriente, ¿cómo iba a decirle a Ron que en esos instantes estaba sintiendo algo por su hermana?.

-No se...¿has dormido mal?, porque tienes unas ojeras que da miedo verte.

-Que estoy bien Hermione.-insistió Harry. Le cansaba que estuvieran siempre encima suyo.

-¡Ostras!.-se levantó Ron de golpe-¡Daos prisa que vamos a llegar tarde a la clase de Lupin!.

 

Rapidamente, se terminaron el desayuno y corrieron hacia el aula de Defensa contra las Artes Oscuras. En cualquier otro momento, Harry se hubiera alegrado de dar clase con Lupin pero en aquellos momentos tenía la cabeza sumergida en otro asunto.

Llegaron en el momento justo; en cuanto ellos se sentaron el profesor Lupin y la señorita Tarou aparecieron por la puerta.

-Buenos días.-dijeron ambos con tono afable.

-Buenos días.-respondieron todos.

La clase permaneció en silencio mientras el profesor pasaba lista y la profesora miraba uno por uno a los alumnos.

-¿Falta Neville?, ¿y la señorita Aniston?.-preguntó el profesor al terminar de pasar lista.

-Si, eso parece...a lo mejor se quedaron dormidos.-Harry miró a Hermione confuso.

-Eso no puede ser...-susurró Hermione-...hoy al despertarnos ya se había marchado.

-Al igual con Neville.-en ese instante llamaron a la puerta.

-Adelante.-dijo el profesor Lupin.

La puerta se abrió un poco y Catherine se asomó tímidamente seguida de Neville. Harry no pudo evitar fijarse en este: cabizbajo, pálido y con los ojos hinchados.

-Perdone la demora profesor...¿podemos pasar?.

-Si...por hoy se los voy a perdonar.

-¿Cuál es la causa de vuestra tardanza?.-preguntó la señorita fijándose detenidamente en el chico.

-Er...nos perdimos.-contestó ella sentándose al lado de Neville quien se había sentado al lado suya.

La profesora los miró con desconfianza pero el profesor Lupin les miraba sonriente.

-Bueno...mejor tarde que nunca.-dijo levantándose de su asiento- Mejor dejemos el tema. Bien, hoy vamos a hablar de los seres pertenecientes a la fuente de las Artes Oscuras...

 

Mientras el profesor explicaba, Harry, Ron y Hermione intentaron hablar con Neville.

-Neville...¿estás enfermo?.-le dijo Harry posando una mano en su frente.

-¿Eh?.-se apartó.

-Tienes muy mal aspecto...-dijo Hermione y mirando a Catherine preguntó-¿Qué os ha pasado para que lleguéis tarde?.

-Disculpadme...-les interrumpió de pronto la señorita Tarou-...pero ya que han llegado tarde nos gustaría que al menos prestarais atención a lo que estamos explicando.-todos se callaron-Así está mejor, mucho mejor.

-Como iba diciendo...-prosiguió el profesor Lupin-...quiero que practiquéis el encantamiento patronus para este último trimestre. La criatura contra la que lo deberéis utilizar será un Lethifold.

 

Todos se miraron unos a otros...¿un Lethifold?, ¿qué diantre era un Lethifold?. Entonces la señorita Tarou posó sobre la mesa una pecera cubierta con un manto, lo retiró y la clase se quedó absorta observando al animal que había dentro.

Por unos momentos, Harry se creía que les estaba tomando el pelo, el supuesto ser no era más que un manto de color negro...hasta que empezó a deslizarse sobre la base de la vidriera buscando una escapatoria.

-El Lethifold...-explicó la profesora mientras Lupin vigilaba la pecera detenidamente-...es una criatura que, afortunadamente, escasea y habita en lugares con clima tropical. Como veis, parece una capa negra a simple vista; se arrastra por las noches en busca de presas a la que devorar. Tiene un centímetro de espesor aunque suele estar más grueso si está digiriendo a su víctima. Este es uno de los animales oscuros más peligrosos y el único encantamiento que lo mantiene a raya es el encantamiento patronus. No tendréis que preocuparos mucho puesto que solo ataca a las personas mientras duerme, ahora no se atrevería ni acercarse a vosotros.

-Muy buen resumen, profesora...-y miró al resto de la clase perplejo-...¿y por qué no apuntáis lo que acaba de dictar?.

 

Durante todo el resto de la hora, se la pasaron tomando apuntes. Harry, Ron y Hermione no dejaron de mirar a Neville por el rabillo del ojo quien se sobresaltaba cada vez que le hablaban. Cuando sonó el timbre y todos se disponían a salir...

-Señorita Aniston.-la llamó la profesora-Necesito tener unas palabras con usted.

-Nos vemos fuera.-les dijo Catherine mientras ellos salían del aula.

Pero ellos no se dirigieron a la siguiente clase, si no que cogieron a Neville a la salida y se lo llevaron a un lado del pasillo.

-Neville,¿qué diablos te ocurre?.-le preguntó Ron impaciente.

-Na-nada, ya he dicho que nada.-exclamó atropelladamente.

-Neville...-dijo Hermione con suavidad-...una persona no llora por nada.

-¿Quién dice que haya llorado?.-en su voz se notaba todo su nerviosismo.

-Nadie lo ha dicho, se te nota.

 

Siguieron haciendo preguntas y él, cada vez más nervioso, lo negaba todo una y otra vez. Harry permaneció callado mientras observaba a Neville...¿qué le podía haber pasado para que se pusiera así?, ¿y por qué no lo decía?.

Entonces no supo porqué pero a su cabeza volvió lo que había descubierto el año cuando fue al despacho de Dumbledore. La vasija mágica, el juicio contra el hijo de Crouch y la situación en la que habían acabado los padres de Neville.

-¡¿Pero que hacéis aquí?!.-chilló Catherine apareciendo detrás de ellos sobresaltándolos-¡Vamos a llegar tarde a pociones!.

 

El resto de las clases transcurrieron de la misma manera: Neville deprimido y Catherine que no les dejaba hablar con él. Harry acabó convenciendo a Ron y a Hermione para que no lo intentaran más...porque lo iba a hacer él, y sabía con quién debía hablar.

-Catherine...-la llamó cuando ella subía las escaleras hacia la habitación de las chicas-...quiero hablar contigo.

-Er...¿tiene que ser ahora?.-Harry la miró fulminante-Vale, vale...-le cogió de la mano y se sentaron en una mesa aparte, cerca del fuego-¿Qué pasa?.

-Es sobre Neville.

-Por Dios Harry...-le interrumpió-...dejadlo tranquilo.

-Tiene que ver con sus padres ¿verdad?.-Catherine se sorprendió tanto que estuvo a punto de caerse del asiento.

-¿Lo sabías?...¿sabes lo de sus padres?.-preguntó estupefacta.

-Me enteré por casualidad.-dijo recordando cuando se cayó a la vasija.

-Bueno...si, tiene que ver con ellos...pero esto no se lo digas a nadie ¿vale?.-Harry asintió con la cabeza, ella suspiró y continuó hablando- Como sabrás, sus padres están...bueno, locos. Estos días atrás estaban mejorando, estaban recuperando la cordura; todos estaban emocionados...hasta ayer, le llegó una carta de su abuela diciéndole que habían recaído...y están peor que antes; estuvo toda la noche llorando y, por desgracia o suerte para él, lo encontré cuando se estaba desahogando.

 

Harry se quedó petrificado pensando en como se debía de sentir Neville en aquellos momentos. Y él no se había dado cuenta.

-¿Pero se van a recuperar?.-dijo esperanzado.

Pero antes de que ella respondiera un fuerte golpe y los gritos de Ron inundaron el lugar. Apareció por la puerta, dando un portazo, seguido por Hermione quien lo miraba con los ojos llenos de lágrimas.

-¡Ron, Hermione!.-les llamó Harry.

-¿Qué ha pasado?.-preguntó Catherine sorprendida.

-¡Todo esto es por tu culpa!.-dijo acercándose a Catherine y tirando un trozo de papel a su cara para, seguidamente, subir a la habitación de los chicos.

-¿A ver?.-Harry le quitó el trozo de papel a Catherine quien se había quedado petrificada ante el "saludo" de Ron -"Antes de las 12 del día de mañana entregadme a mi hija o la pequeña Weasley sufrirá las consecuencias".

 

 

CAPÍTULO 18

MELODÍA SINFÓNICA

 

Durante toda la tarde, Harry intentó hacer ver a Ron lo equivocado que estaba, pero éste no desistía de que la culpa era de Catherine. Durante toda la tarde, se notó la falta de Ginny en la sala común, todo el colegio ya se había enterado de su desaparición (pero del porqué de ese secuestro no).

Además de hablar con Ron, de convencer a Hermione para que anime a éste para hacer las paces; Harry intentaba por todos los medios que Catherine pusiera algo de su parte para arreglar las cosas con Ron.

-¡De eso nada!.-respondía una y otra vez-Yo no tengo la culpa de lo que ha pasado así que no pienso ir a pedirle disculpas.

 

Pero, a pesar de todo, un gran sentimiento de culpabilidad lo inundaba. Sentía un punzante dolor al pensar en Ginny, en cómo estaría en esos momentos, si estaría viva o...

-"No debo pensar en eso".-se dijo agitando la cabeza de un lado para otro.

Estaba en la habitación de los chicos, en ese momento vacía, escuchando la caja de música que le habían regalado por su cumpleaños; la había estado escuchando desde la pelea entre Ron y Catherine, era lo único que conseguía arrebatarle los malos pensamientos sobre el estado de Ginny.

La había estado escuchando tantas veces que acabó por aprendérsela de memoria.

-Ron...-le llamó Harry mientras cenaban-...¿estás mejor?.

-...si...-dijo con voz leve, tenía los ojos enrojecidos.

-¿Ha cedido?.-le dijo Harry a Hermione gesticulando con la boca.

-No...el cabezota.-le respondió ella.

-Hola.-saludó Neville sentándose al lado de ellos.

-Hola Neville.-saludó Harry; le observó detenidamente y se alegró de verle mucho más animado que el día anterior-¿Y Catherine?, ¿no está contigo?.

-No...esperaba que lo supierais vosotros.

 

Sin previo aviso, llegó un estruendo de las mazmorras, como si algo de gran tamaño acabara de derribarse. Todos los alumnos, asustados, empezaron a chillar ante el estruendo y la sacudida que se apoderó del castillo en los momentos siguientes.

-¡¡¡SILENCIO!!!.-grito de pronto el profesor Dumbledore levantándose de la mesa- ¡Calmaos!.-un aterrador silencio se apoderó de toda la sala común que lo observaban absortos-Necesito que todos los estudiantes os quedéis aquí, quietos...la señorita Tarou, la profesora Mcgonagall y el profesor Snape se quedarán con vosotros. Los demás profesores iremos a ver que a ocurrido en las mazmorras.

 

Tras aquel discurso, los demás profesores salieron corriendo del Gran Comedor mientras el colegio los contemplaba con temor.

-Tenemos que irnos.-dijo de pronto Harry.

-¿Qué estás diciendo?.-exclamó Hermione sorprendida.

-Esto tiene algo que ver con Catherine, lo presiento...

-¿Qué tiene que ver ella en todo esto?.-preguntó de pronto Neville. Harry se sobresaltó, no se había acordado de que estaba a su lado.

-Ca-Catherine no sabe nada sobre esto...vamos a buscarla.

-¿Y si os pillan?.

-Nos importa más lo que le pueda pasar que nos expulsen Neville.-le contestó Hermione-Harry, tu y Ron iréis a buscarla, yo me encargaré de distraer a Mcgonagall.

 

Harry no supo como se las arregló para que él y Ron consiguieran salir del comedor sin que Mcgonagall los viera. Pero en ese momento le importaba más saber donde se había metido Catherine y si sus sospechas eran ciertas.

-Muy bien...Ron, tu búscala en la casa, en las clases y en la azotea; yo la buscaré por los lavabos y en el piso de abajo.

-Ten cuidado.-le susurró Ron despidiéndose antes de doblar la esquina y desaparecer por las escaleras.

Pero Harry no iba a mirar en los lavabos, tenía una ligera idea de donde podía haber ido, de donde podría estar ella. Echó a correr por los largos y oscuros pasillos...pero antes de llegar a su destino chocó con alguien y ambos cayeron al suelo.

-¡Neville!.-exclamó al observar a su compañero frotándose la cabeza dolorido.

-Harry...te estaba buscando.

-¿Qué haces aquí?.

-Lo mismo que tu.-respondió dubitativo-Si...si ella está perdida pues...yo...

 

Harry lo miró en silencio, ¿a dónde podía enviar a Neville para que la buscara y no estorbara?.

-Neville...tu...er...búscala por el patio.-Harry vio que lo miraba como un bicho raro-A lo mejor se ha escondido allí.

 

Neville le miró dubitativo pos unos instantes, después asintió y se marchó escaleras abajo.

-"Lo siento Neville..."-pensó mientras se encaminaba por el oscuro pasillo hacia la cámara de los secretos-"...pero es mejor que aún no sepas nada sobre esto".

 

Por fin llegó a la cámara. La observó detenidamente, ni había absolutamente nadie en ella. Miró detrás de cada columna y su ojos se posaron a los pies de la gran estatua que se alzaba en aquella sala, en el mismo lugar en el que hace tres años encontró a Ginny sumida en un profundo sueño.

Donde debería estar los pies de la estatua, ahora había una puerta, tallada con dorados adornos góticos. Harry estaba completamente seguro de que ella estaba allí dentro.

Suspiró con fuerza, para expulsar todo el nerviosismo que tenía acumulado en su cuerpo en ese momento...y atravesó con paso firme el umbral.

Durante unos eternos segundos se quedó absorto contemplando la habitación en la que acaba de entrar. Las paredes, echas de cristal, brillaban ante el resplandor que desprendían todo los tesoros que se encontraban en aquella sala. En el centro ,se levantaba un altar. Frente a ésta, se hallaba Catherine, observándole con sorpresa, mientras sostenía entre sus manos un alargado cetro dorado con una serpiente tallada alrededor de este. En la boca del reptil resaltaba el brillo que desprendía una piedra esférica, roja como la sangre, inconfundiblemente su núcleo de poder: el fragmento de la pierda filosofal.

-¡Harry!.-exclamó sorprendida mientras apretaba el cetro con fuerza.

-¡Catherine,¿qué haces?!.-chilló Harry andando hacia ella.

-¡Lo que debería haber echo hace tiempo!.-respondió ella con la voz más aguda de lo normal-¡Se ha llevado a Ginny por este estúpido cetro!.

-¡Y qué vas a hacer!.-chilló estallando como una bomba-¿Piensas ir y entregarle a Voldemort el cetro?,¿para que nos destruya?,¿para que nos liquide?.

-¿Pero qué dices?.-gritó ella histérica-¡Voy a salvar a Ginny!.

-¡No vas a ganar nada entregándole el cetro!.-gritó corriendo hacia ella para arrebatarselo de sus manos pero ella reaccionó antes y sacó la varita.

-"Wingardium leviosa".

 

Harry sintió como sus pies se elevaban del suelo y se estrellaba con fuerza contra el techo. El golpe le sorprendió tanto, y fue tan fuerte que, inconscientemente, soltó la varita que cayo al suelo con un ruido sordo.

-¡Nos has engañado!.-gritó con los ojos empañados por las lagrimas de ira que iban brotando-¡Tu trabajabas para Voldemort!.

-¡No Harry, te equivocas!.-Harry la miró a los ojos con furia y, por primera vez, fue ella quien apartó la mirada sin dejar de apuntarle con la varita-Siempre he estado de tu lado Harry...pero...si me quedo...os hará daño.

 

Catherine dejó de apuntar a Harry con la varita y se apuntó a ella misma y al cetro que mantenía firmemente sujeto contra su pecho.

-"Orum vincula cetro"

 

El cetro se transformó en un rayo de luz que penetró en el interior de la moneda que ella llevaba como colgante. Harry descendió bruscamente hacia el suelo. Cerró los ojos preparándose para recibir el golpe cuando de pronto, la velocidad descendió y se posó suavemente en el suelo. Se sintió extremadamente mareado y sin las suficientes fuerzas para levantarse.

-Harry...espero que me perdones.-oyó resonar la voz de Catherine antes de echara a corre por las escaleras.

Reuniendo todas sus fuerzas, se incorporó, recogió su varita y corrió todo lo que pudo detrás de ella. Oía resonar sus pasos, a la derecha...a la izquierda...abajo...a la derecha.

De pronto Harry se vio corriendo por el patio de la escuela. A lo lejos vio el lacio cabello de Catherine ondulándose ante su carrera. De pronto frenó, alguien le había cortado el paso y no la dejaba continuar.

Al estar a tan solos unos metros de ella reconoció a la persona que la había detenido: era Neville quien había seguido sus ordenes y había ido a buscarla por el recinto.

-Se acabó el juego Catherine.-dijo Harry alterado- Dámelo, no cometas ninguna tontería.

 

Ella abrió la boca para replicar pero no emitió ningún sonido. Del suelo nació un rayo de luz que se extendió por la superficie, alrededor de ellos, formando una estrella de seis puntas mientras un desgarrador viento los elevaba del suelo.

Harry y Catherine gritaron cuando vieron a Neville desaparecer antes sus ojos.

-¡Harry!.-le llamó asustada-¿Qué está...-ella también desapareció en una milésima de segundo.

Harry la llamó desesperanzado. ¿Qué estaba pasando?,¿dónde estaban ellos?.

Entonces sintió un fuerte dolor, como si su cuerpo se estuviera dividiendo en pequeños trozos mientras era tele transportado, contra su voluntad, hacia algún lugar lejano a Hogwarts.