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CAPÍTULO 5

UN REGALO INESPERADO

 

El susto que Harry recibió fue tremendo. Tras un segundo de indecisión, esbozó una gran sonrisa mientras sus ojos desprendían un brillo energético de alegría. Frente a el, sonriéndoles, estaban todos los Weasley junto a Hermione. Todos ellos aplaudiéndole esperando a que se acercase a la mesa.

En esta, había siete platos perfectamente alineados a los bordes de la mesa. En el centro, se alzaban varias bandejas, algunas con pollo, otras con bocadillos y, en el centro de toda la multitud de platos, una enorme tarta de nata y chocolate en la que estaba inscrita:

-"Feliz cumpleaños Harry".

Antes de poder hacer o decir nada, Ron y Hermione se le acercaron para animarle a sentarse en la mesa. Tras sentarse y recibir varias palmadas por parte de Fred y George, Harry volvió en sí y esbozó una enorme sonrisa mientras sentía como una ola de felicidad lo inundaba.

-Muchas felicidades Harry.-dijo Hermione quien estaba sentada a su lado- Toma, aquí está tu regalo.-añadió mientras le entregaba a Harry un paquete envuelto en papel de regalo.

-Un momento también debe abrir el mío.-replicó Ron extendiendo sus manos hacia Harry entregándole otro regalo.

-¿Y por qué no puede abrir el nuestro primero?.-exclamaron Fred y George.

-Bueno, ya está bien ¿no?.-interrumpió la señora Weasley- Dejad los regalos y Harry los irá abriendo uno a uno.

 

Tras decir esto, todos posaron sus regalos frente a Harry quien todavía estaba aturdido por la sorpresa.

-Vamos, ábrelos.-le animó el señor Weasley.

Uno a uno, Harry iba abriendo los paquetes. El primero fue el de Hermione: un libro con una cubierta dorada en la que estaba inscrita con letras verdes: "Famosos sobre escobas, todos los famosos jugadores de quidditch". A Harry le faltó poco para darle un beso a Hermione por el regalo.

Después, abrió el de Ron que se trataba de una colección de fotos de Los Chudley Cannons, el equipo favorito de Harry y Ron. El corazón le latía a mil a cada sorpresa que le daban.

El tercero fue de Fred y George y era, ni más ni menos, que un juego completo de "Sortilegios Weasley". La señora Weasley regañó a sus hijos pero se detuvo cuando Harry le dijo que el regalo le gustaba mucho.

Después abrió un regalo envuelto en papel marrón que resultó ser de Hagrid quien no había podido asistir. El regalo era un abrigo de color café con mucho pelaje. Ron no pudo evitar reírse cuando Harry se probó la vestimenta ganándose así otra reprimenda de su madre.

A continuación abrió el último regalo que quedaba en la mesa, éste era de Ginny. Lo desenvolvió y vio que se trataba de una estatuilla de barro echa a mano. Era una lechuza blanca la cual llevaba en el pico un sobre con la H de Hogwarts. Harry le dio las gracias a Ginny haciendo que esta se sonrojara tanto que llegó a bajar la cabeza.

La fiesta fue muy entretenida. El señor y la señora Weasley no dejaban de bromear junto a sus hijos mientras comían. Harry no se sintió más feliz en su vida. Allí esta el, celebrando su cumpleaños junto a los Weasley y su amiga Hermione, para el no podía haber mejor regalo que eso.

Tras la comida, la cual duró dos horas, jugaron con una piñata. Primero quiso probar Ron y en el intento casi le da con el palo en cabeza a Hermione quien, tras el incidente, comenzó a discutir con el.

Después de Ron probó Ginny y, tras cinco minutos de espera, dio en el centro de la piñata partiéndola en dos y provocando que todo su contenido cayera al suelo.

Cuando hubieron acabado de recoger los caramelos, comenzaron a utilizar el regalo de Fred y George. Provocaron tal escándalo entre los fuegos artificiales y las bombas fétidas que tuvieron que abandonar el jardín durante un buen rato hasta que se calmara el ambiente.

La reprimenda que les echó la señora Weasley fue tremenda.

-¡Entiendo que queráis divertiros pero por lo menos podrías procurar no armar tanto revuelo!.

-Pero mamá, solo estábamos jugando.-replicó Fred.

-Si, es el cumpleaños de Harry, no se por qué te enfadas.-añadió Ron con inseguridad.

Antes de que la señora Weasley pudiera contestarle, el ulular de una lechuza les llamó la atención. Afuera, golpeando el cristal con el pico (habían cerrado la puerta la jardín para que no entrara el olor de las bombas fétidas) había una lechuza con un paquete atado a la pata izquierda.

Harry y los Weasley quedaron sorprendidos durante unos segundos por el aspecto de la lechuza. Era realmente inusual. Su plumaje era negro y brillante y miraba directamente a Harry con unos ojos rojizos que hizo que Harry sintiera un escalofrió.

El señor Weasley, indeciso, abrió la puerta y la lechuza entró en la casa posándose en la mesa, justo enfrente de Harry.

-¿Es para mi?.-dijo Harry indeciso mientras desataba el paquete de la pata de la lechuza. Antes de poder decir nada más, en cuanto desató el nudo la lechuza alzó el vuelo y desapareció.

-Parece que alguien más a querido hacerte un regalo.-dijo Ron situándose a su lado junto a los demás.

Harry, sorprendido aún, desenvolvió el paquete y extrajo una pequeña caja junto a una carta, la abrió y leyó en voz alta:

 

Aunque no nos conozcamos en persona, te deseo un feliz cumpleaños.

En el próximo curso te hará falta este aparato,

espero que sepas sacarle el mejor provecho posible.

Deseo que te guste, felicidades.

 

-No está firmada.-dijo Harry observando la carta por ambos lados.

-¿Y qué es el regalo?.-exclamó Hermione curiosa.

Harry lo desenvolvió y miró el interior. En esta no había más que una caja de música de madera tallada con adornos góticos.

-¿Y eso es un regalo?.-dijo Fred mostrando una mueca de desaprobación.

-Dice que lo necesitaré el próximo curso.-repitió Harry pensativo mientras habría la caja. De esta comenzó a salir una melodía lenta y bastante soñadora. Por dentro tenía un espejo y una base de metal por laque se movía automáticamente la figura de una serpiente.

-¿Para qué vamos a necesitar una cosa así?.-gruñó Ron con desgana.

-Pero, eso no viene en las listas.-dijo la señora Weasley – No ponía nada de una caja de música.

-Quizás lo vas a necesitar porque, a lo mejor, alguien te regala un lote de maquillaje Harry.-sugirió George provocando que todos estallaran en carcajadas.

A pesar de los numerosos intentos de Hermione de que tirara la caja, Harry desechó la idea. Puede que solo fuera una broma pero, por si acaso, decidió guardar la caja. Y, lo que para Harry tenía más valor, era un regalo, no sabía de quien pero pensó que no sería justo para esa persona reprocharlo.

Cuando acabó la fiesta, Harry, con la ayuda de Ron, subió los regalos hasta la habitación.

-Ha sido divertidísimo.-dijo Ron ya dentro de la habitación- Tendremos que volver a celebrarlo el año que viene.-añadió mientras soltaba los regalos de Harry sobre la cama.

-No se como darte las gracias a ti y a tu familia.-dijo Harry abriendo su baúl y comenzando a guardar los regalos en su interior.

-¿Vas a quedarte con eso?.-preguntó Ron mirando la caja.

-Si.-dijo Harry tajante.- Si me lo han enviado será por algo ¿no?.

-Para gastarte una broma pesada.

-No se...de todos modos es un regalo,-y añadió cerrando el baúl- no lo puedo tirar por las buenas.

-Si tu lo quieres así.-dijo comenzando a ponerse el pijama.

Harry se quedó callado. Acababa de acordarse del extraño sueño. Sentía deseos de contarlo a alguien pero, su miedo a parecer estúpido por preocuparse de un sueño se lo impedía.

-¿En qué piensas?.-le dijo Ron sentado en su cama- Te has quedado muy callado.

-¿Eh?, en nada, nada.-mintió Harry. Seguidamente se vistió y se tumbó en su cama. Se quedo boca arriba, mirando al techo durante un buen rato y , finalmente, se dijo a si mismo- Debo dejar de preocuparme por tonterías.

 

Cerró los ojos y se durmió. Pero ese extraño sueño volvió a su mente. Todo exactamente igual al anterior.

Volvió a levantarse, sudando, con el corazón latiendo a mil por hora y con la respiración agitada.

Miró a la ventana para despejarse la mente y su corazón dio un vuelco. En el alfeizar de esta, se encontraba, mirándole, la misma chica del sueño. Movió la cabeza de un lado a otro y volvió a mirar pero allí no había nada.

 

 

CAPÍTULO 6

DE VUELTA A HOGWARTS

 

Los días iban pasando y Harry disfrutaba de su estancia en la casa de los Weasley. Todo allí era perfecto para él: le trataban bien, se divertía...era la familia que el siempre hubiera querido tener.

Tras dos meses en casa de los Weasley, llegó el día de volver a Hogwarts. Harry, Ron y los demás ya habían comprado sus materiales y estaban acomodados en el coche camino hacia el andén nueve y tres cuartos.

-Estoy impaciente para que empiece el curso.

-Basta ya Hermione.-resopló Ron con desgana- Has estado todo el día diciendo lo mismo.

-¿Acaso no tienes ganas de dar clases?.

-De ver a los compañeros si...pero de dar clases no.

-¡Ron!.-le riñó la señora Weasley.

-Vale mamá, lo siento.-se disculpó antes de que le echara el sermón.

-Ahora que lo pienso...-exclamó de pronto Harry-...¿quién será el que nos enseñe Defensas contra Las Artes Oscuras?.

 

-Ni idea.-se encogió de hombros Hermione.

-A lo mejor es Ojoloco Moody.-propuso Ron.

-Claro, para que empiece otra vez con sus...-comenzó Fred.

-¡¡¡ALERTA PERMANENTE!!!.-terminó George con una carcajada.

-¿No sabéis quien es el nuevo profesor?.-exclamó sorprendido el señor Weasley.

-No,¿lo sabe usted señor Weasley?.-dijo curiosamente Harry.

-Pues...el profesor Dumbledore consiguió convencer al Ministerio de Magia y...

-¿Y?.-apremió Ron.

-Pues que volveréis a tener al profesor Lupin.

 

Harry sintió que el corazón le daba un vuelco.

-¿El profesor Lupin?,¿de verdad?.-exclamó Ron levantándose del asiento y dándose un cabezazo con el techo provocando la risa de Fred y George.

-Siéntate Ron.-riñó su madre.

-Eso es genial pero...¿y cuando tenga que faltar a clase?.-dijo Hermione tímidamente.

Harry pensó que eso era preocupante. El profesor tomaría la poción echa por Snape y no correría peligro pero...¿quién les daría clases?.

-Oh, han encontrado una sustituta.-respondió el padre de Ron.

-¿Si?.-dijo Harry no muy convencido. Cada año era más difícil encontrar un profesor que de esa asignatura.

-La conocí hace unos días, en el trabajo.

-¿Es una profesora?.-dijo Fred quien comenzaba a mostrar más interés.

-Si, una profesora...y muy agradable.

-¿Y guapa?.-preguntó George.

-Si, bastante.

-Arthur, por favor.-dijo la señora Weasley con tono molesto.

-Vale, vale, ya no digo nada más.-dijo entre risas.

-En realidad, el profesor Moody me da lástima.-comentó Hermione cuando llegaron al andén- Tiene que estar muy mal para llegar a ese extremo.

-Bueno, unas vacaciones le vendrá bien.

-Muchachos, nosotros nos vamos.-se despidió la señora Weasley- Tenemos que hacer muchas cosas.

-Adiós mamá, papá.-dijeron los Weasley a coro.

-Adiós señor y señora Weasley.-se despidieron Hermione y Harry.

-¿Cómo nos dividimos?.-dijo Ginny tímidamente.

-George y yo iremos primero.-dijo Fred.

-Y Ginny y yo después.-añadió Hermione.

Tras ponerse de acuerdo, George y Fred cruzaron la barrera. A los cinco minutos Hermione y Ginny y , seguidamente, Harry y Ron. Volvieron a ver el expreso de Hogwarts, rojo brillante y haciendo sonar su silbato.

George y Fred consiguieron un asiento en los primeros vagones pero Harry, Ron, Hermione y Ginny tuvieron que recorrerse casi la mitad del entren hasta que encontraron unos asientos libres.

En esos asientos solo estaba una muchacha, sería de la misma edad que Harry, con el pelo lacio y rojo brillante. Esta ya tenía puesta el uniforme de Hogwarts.

-Perdona...-comenzó Hermione- ¿está ocupado?.

 

La chica, que estaba mirando por la ventana, se giró y miró directamente a los ojos de Hermione quien, según vio Harry, tragó saliva...y con razón. La chica tenía una mirada de lo más sorprendente, unos ojos rasgados y de un rojo cristalino.

-No.-respondió simplemente, y volvió a mirar por la ventanilla tras echar una mirada rápida a Harry y a Ron.

Hermione y Ginny se sentaron al lado de la chica y Ron y Harry al frente. Se sentían un poco incómodos junto a aquella persona tan callada.

-Esto...-intentó crear conversación- ¿cómo te llamas?.-dijo al fin Hermione. La chica parecía no haberla escuchado.

-Oye...-replicó Ron dándole un golpecito en el hombro a la joven- ...te hemos preguntado como te llamas.

 

La chica por fin volvió a mirarles con la misma expresión fría y, al final, respondió:

-Mi nombre es Aniston, Catherine Aniston.-su voz era muy infantil para la frialdad con la que se comportaba.

-Yo me llamo Ron Weasley,-dijo y añadió- ella es mi hermana Ginny, Hermione Granger y Harry Potter.

-¿Harry Potter?.-dijo Catherine mirando fijamente a Harry quien sentía que se le hacía un nudo en el estómago, esos ojos le producía inquietud- Así que tu...eres Harry Potter.-volvió a decir mirando su cicatriz- Mmm...que bien.-dijo volviendo a mirar por la ventanilla.

-Eres bastante descortés, ¿no?.-dijo Hermione intentando ser educada.

-Lo que tu digas.-respondió con un tono algo molesto.

-¿Y en que casa estás?.-dijo Harry de la mejor forma que le fue posible, la chica le ponía bastante nervioso cuando le miraba.

-De ninguna.-se volvió y le miró- Soy nueva.

-¿Nueva?, ¿a estas alturas?.-dijo Hermione, pero seguidamente se arrepintió porque la chica le miró con gesto de odio.

-¿Qué quieres decir?.

-Nada, nada.

 

Durante un buen rato nadie dijo nada. Ron miraba a Hermione y a Ginny con tono suplicante para que se fueran de allí. Harry, sin embrago, se quedó mirando a la chica quien volvía a mirar por la ventanilla del tren, este ya en marcha.

-"Es que...esta chica..."-pensaba Harry-"es igual que la que aparecía en mi sueño".

La muchacha se giró y miró fijamente a Harry. Por suerte para este, en ese momento llegó la mujer con el carrito:

-¿Queréis algo?.-les preguntó sonriente.

Entre Harry y Hermione compraron un poco de todo y lo compartieron con Ginny y Ron. Mientras comían, Harry se percató de que la muchacha volvía a mirar por la ventanilla.

-Esto...Aniston...-dijo de repente Ginny ante la asombrada mirada de todos-¿qui-quieres uno?.-dijo ofreciéndole una rana de chocolate.

Catherine miró a Ginny y después a la rana de chocolate, la cogió y, para sorpresa de los demás, le sonrió.

-Muchas gracias y...-añadió tras darle un mordisco a la golosina- ...podéis llamarme Catherine si queréis.

 

Después de esto, Catherine se comportó un poco más amable con ellos, pero de vez en cuando seguía siendo fría o los miraba con mala cara.

-¿Y de dónde eres?.-le preguntó Ron con curiosidad.

-De Dublín.-dijo volviéndose seria.

-¿De Dublín?,¿eso no está en Irlanda?.-preguntó Hermione sorprendida.

-Si.

-¿Por qué has venido a Hogwarts?.-preguntó Harry...ganándose, por un instante, una mirada de odio de Catherine.

-Eso es asunto mío.-dijo simplemente.

En ese instante, una voz familiar sonó a sus espaldas.

-Vaya, vaya, Potter, ¿tienes una nueva amiguita?.-comentó burlonamente Malfoy con una sonrisa situándose a su lado...pero en cuanto miró a Catherine la sonrisa se le borró del rostro.

-Hola Malfoy.-dijo Catherine con una mirada llena de picardía.

-¿Que haces aquí Aniston?.-exclamó.

-¿No lo ves...o el verme te ha convertido en un retrasado?.

 

Harry y Ron estuvieron a punto de echarse a reír pero la mirada severa de Hermione les detuvo.

-Sigues siendo igual de rastrera.-dijo con una sonrisa malévola.

-Mejor eso que dejarme el cerebro en casa como tu Malfoy, no se como has logrado pasar de curso, supongo que haciéndole la pelota a algún profesor.-allí no pudieron aguantarse y, tanto Ginny como Hermione, se echaron a reír junto a Harry y Ron provocando que Malfoy se marchara indignado- Siento el numerito.

-Oye,¿de qué conoces a Malfoy?.-preguntó Ron con muchísima curiosidad.

-Vaya, -cambió disimuladamente de tema Catherine- estamos llegando.

Ron iba a volver a preguntarle cuando Harry le dio un codazo para que se callara, era claro que no quería responder.

Sin volver a sacar ese tema, bajaron del tren y siguieron a su grupo en dirección a Hogwarts.