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CAPÍTULO 7

UNA NUEVA ALUMNA

 

Tras esa pequeña conversación en el tren Catherine no dirigió palabra a pesar de que los otros intentaban entablar conversación. Justo cuando iban a juntarse con los de quinto curso...

-¡Hola Harry,¿cómo os va?.-dijo Hagrid con su bonachona sonrisa.

-Bastante bien.-respondió Harry, se sentía muy a gusto al estar de vuelta en Hogwarts.

-Vaya...-dijo mirando a Catherine-...¿tu eres Aniston?.

-Si.-respondió secamente. A Harry le resultaba raro que una persona llegara a ser tan desconcertante como ella.

-Muy bien, sígueme.-dijo Hagrid con una sonrisa- Es mejor que vengas junto con los de primer curso ya que debes pasar por la selección.

-Buena suerte.-dijo Ginny nerviosamente.

Catherine respondió con una simple mirada y siguió a Hagrid.

-Pone los pelos de punta.-comentó Ron cuando Ginny se fue junto a los de su grupo.

-¿Te refieres a Catherine?.

-Pues claro Hermione.-dijo sorprendido- Esa mirada...parece que te atraviesa.

-No exageres.-dijo Harry sin darle importancia.

-No me dirás que no se te encogía el estómago cada vez que te miraba.-dijo Ron a la vez que le recorría un escalofrío.

-Bueno...-en ese momento Harry sintió deseos de contarle el sueño pero antes de poder decir una palabra la voz del sombrero seleccionador resonó por toda la sala.

Tras cantar una canción nueva, McGonagall comenzó a pasar lista.

Uno a uno los de primer curso iban ocupando sus puestos hasta que solo quedaba una persona...

-Aniston, Catherine.-dijo McGonagall dirigiéndole una mirada a la muchacha que se sentaba en la silla ignorando todos los murmullo. Aunque resultara extraño, Harry estaba seguro de que la profesora Mcgonagall y los demás profesores estaban prestando más atención a la elección de Catherine que a la de los demás alumnos.

-Que muchacha tan rara ¿no?.-susurró Seamus Finiggan.

-No se, a mi no me parece de fiar.-añadió Parvati Patil.

-No deberíais juzgarla solo por el físico.-les riñó Hermione.

Entonces McGonagall posó el sombrero sobre la cabeza de Catherine. Harry no sabía si se lo estaba imaginando pero le pareció que, a cada segundo que estaba con el sombrero, el labio de Catherine comenzaba a temblar con violencia y parecía algo pálida.

Entonces, tras unos minutos, el sombrero gritó:

-¡GRYFFINDOR!.

 

La mesa de Gryffindor aplaudió con fuerza aunque Harry se percató de que algunos estaban sumamente sorprendidos.

Cuando Catherine se sentó al lado de Hermione tenía la cara pálida pero su expresión seguía siendo la misma.

-Que suerte haber caído en la misma casa.-dijo Hermione sirviéndose algo de comida.

-Si.-dijo fríamente.

A Harry le empezaba a cansar ese comportamiento, si iban a ser compañeros ya podía ser más amigable.

Seguidamente, Dumbledore se levantó de su asiento y todo murmullo desvaneció.

-En primer lugar quiero daros la bienvenida a todos los nuevos alumnos que se incorporan hoy en Hogwarts.-dijo echando un vistazo rápido a los de primer curso y, según vio Harry, a Catherine- en primer lugar quiero dejar claro las normas para los de primer curso y unas reformas que se han hecho en estas.

Primero, esta prohibido utilizar magia en los pasillos. Esta norma supongo que la conocéis todos. Ninguno de los alumnos tiene permiso a salir de los terrenos del colegio cosa que ahora se ha vuelto más estricta.-la mirada de Dumbledore se ensombreció- Todos recordareis con el mismo pesar que nosotros todos los sucesos desagradables que ocurrieron el curso pasado. Debido a esto no podréis salir a los jardines ni salir fuera del colegio a menos que os acompañe un profesor. Ninguno de los que estamos aquí queremos más sucesos de este tipo.-Harry comenzó a sentirse deprimido. Todavía recordaba todo lo que ocurrió el curso pasado: el retorno de Voldemort, la muerte de Cedric...cosas excesivamente dolorosas- Segundo, quiero dar la bienvenida a nuestro antiguo profesor Lupin quien está dispuesto a volver a daros clases de Defensa contra Las Artes Oscuras.-se produjo un gran bullicio cuando el profesor Lupin se levantó y saludó a todos los alumnos. Su rostro se mostraba más sano que la última vez y, en lugar de la vieja capa roída, llevaba una túnica brillante color plateada- Bien, bien, todos nos alegramos de que esté de vuelta. Y, por último dar la bienvenida a una nueva profesora: La señorita Naomi Tarou, ella se encargará de dar clases junto al profesor Lupin y sustituirle los días que esté indispuesto.-una mujer de la que Harry no se había percatado se levantó y saludó ligeramente sonrojada ante los aplausos de los alumnos. Harry se fijó en que era bastante guapa. Lucía una cabellera rubia brillante y ondulada que le sobrepasa por debajo de los hombros. Llevaba una túnica color rosa y sus ojos azul cielo brillaban ante la luz de las velas. Los ojos de la mujer, según pensó Harry, eran muy bonitos, en lugar de una pupila color negro era de color azul oscuro-Pero no quiero amargaros este día con palabrerías por lo que solo queda decir una cosa: ¡a comer!.

 

En ese mismo instante todo el comedor se llenó de ruidos de cubiertos y bastante jaleo.

Durante la comida, Hermione intentó volver a entablar una conversación "agradable" pero la chica no parecía estar muy por la labor.

-Esto...¿de dónde vienes?.-le preguntó Seamus quien estaba sentando en frente de ella junto a Parvati.

-Vengo de Dublín.

-Venga ya, ¡de Dublín!.-exclamó sorprendido.

-¿Cómo que vienes desde tan lejos?.-preguntó Parvati quien intentaba que su voz no flaquera, Catherine la estaba fulminando con el rabillo del ojo.

-No creo que sea muy importante.-respondió apartando el plato.

-Oye, podrías ser más amable Aniston.-respondió Dean Thomas con aire ofendido.

-Si no te gusta mi forma de hablar tápate los oídos.-respondió de mala gana.

-¡Oye,¿pero quien te has creído?!.

-¿Qué es lo que ocurre?.-dijo repentinamente la voz de la profesora Mcgonagall a sus espaldas.

-Nada profesora.-mintió Hermione mirando a sus compañeros con recelo.

-Espero que así sea. Por cierto, Aniston y Potter, Dumbledore os quiere en su despacho en cuanto acabe el banquete.-añadió a la par que volvía a la mesa de los profesores.

-¿Para que te quiere ver Dumbledore?.-preguntó Hermione asegurándose de que nadie más les escuchaba.

-No lo se.-dijo Harry encogiéndose de hombros.

-¿Y a ti?.-preguntó Ron a Catherine.

-Ni idea.-dijo secamente, pero Harry estaba seguro de que ese no era más falso que el dinero leprechaun.

-No te habrás vuelto a meter en algún lío ¿verdad?.-dijo Hermione con una fulminante mirada.

-¡Por supuesto que no!.

-A lo mejor os invita a comer.-comentó entre risas Ron- Si es así, ¿puedo ir con vosotros?.

-No seas tragón.-dijo Harry quien no pudo evitar reírse.

Tras haber terminado la comida, Catherine se levantó para dirigirse al despacho del director pero repentinamente se paró en seco.

-Oye Potter...-le llamó mirándole por el rabillo del ojo-...¿vienes al despacho del director?.

 

Harry, Ron y Hermione se miraron sorprendidos. ¿Estaba Catherine pidiéndole a Harry que le acompañe?.

-Si, un momento.-dijo acabando su pastel de chocolate. Se despidió de Hermione y Ron y se encaminó con Catherine por la torre.

-¿Sabes dónde está el despacho de Dumbledore?.-dijo cortésmente.

-Si, por supuesto.-entonces Harry cayó en la cuenta- ¿No sabes dónde está?.

-Potter, soy nueva, ¿que esperabas?.-dijo mientras un tono rosa se extendía por sus mejillas a la par que Harry soltaba una carcajada- No te rías, no tiene gracia.

-Per...perdona.-dijo, no se río por que no supiera donde estaba el despacho sino por el echo de verla ruborizándose- Aquí es.-dijo observando la fea gárgola de piedra.

Entonces se acordó, no sabía la contraseña para entrar en el despacho.

-¿Qué pasa?.

-Pues...que no se la contraseña.-dijo dubitativo.

-Vaya por Dios, ¿y ahora que?.-dijo malhumorada.

Mientras Harry observaba la estatua una voz susurró a su oído.

-"Pastel de chocolate"-Harry y Catherine dieron un brinco para encontrarse con la cara sonriente de Dumbledore- Deberíais haberme esperado a mi también.

-Lo sentimos profesor.-se disculpó Harry.

-Bueno...señorita Aniston...-comenzó Dumbledore esbozando una sonrisa y, para sorpresa de Harry, Catherine se la devolvió- ¿Podría esperar unos minutos aquí?, quiero intercambiar unas palabras con Harry.

-Claro profesor.-y Harry, junto a Dumbledore, subió las escaleras.

 

 

CAPÍTULO 8

LA AMIGA DE NEVILLE

 

Junto a Dumbledore, Harry subió las escaleras en dirección a su despacho. Cuando entró, no pudo evitar sonreír al observar que todo seguía igual. En el escritorio estaban aquellos extraños aparatos de metal que giraban sin cesar.

-Siéntate Harry.-dijo cortésmente mientras se sentaba. Harry obedeció.

-Y...¿por qué quería verme?.-preguntó algo inquieto.

-Bueno...verás...como bien estás informado, tras los sucesos del año pasado...-Harry sintió un nudo en el estómago-...hoy en día hay muy poca seguridad por lo que el Ministerio de Magia nos reunimos para replantearnos todo sobre...tu seguridad.

-Bueno y...¿qué es lo que van a hacer?.

-Pensamos que, aunque tengas hechizos protegiéndote en casa de tus tíos no es un lugar lo suficientemente seguro para ti.-Harry miró la cara sonriente de Dumbledore, ¿estaba intentando decirle lo que el creía?- Así que, tras discutir durante varios días...-Dumbledore se calló y miró sobre el hombro de Harry.

-Irás a vivir conmigo.-dijo una voz tras de Harry. Este se giró lentamente, con el corazón en un puño y pensando que debía ser un sueño- Por fin dejarás a esos molestos muggles.

-¡Sirius!.-fue lo único que salió de la garganta de Harry completamente seca. Observó a su padrino al que no veía desde hace un año. Su rostro se mostraba mucho más joven y sano y, al igual que Lupin, llevaba una capa negra en lugar de la antigua túnica roída.

-¿En...serio?.-dijo mirando a Dumbledore- ¿Pu-puedo que-quedarme con él?.

-Por supuesto.-dijo Sirius con una sonrisa cuando Harry se lanzó sobre el y le abrazó.

-Es la persona más adecuada para cuidar de ti.-añadió Dumbledore y seguidamente observó su reloj- Si no te importa Sirius, me gustaría que tu y Harry salierais un momento, tengo un asunto que aclarar con la señorita Aniston.

-Por supuesto.-dijo Sirius con una repentina seriedad.

-Aniston...-dijo Harry cuando bajó junto a Sirius-...Dumbledore te espera.

-Gracias.-dijo con un tono amigable- Hola.-saludó a Sirius con una sonrisa.

-Hola Catherine.-dijo mientras la observaba subir por las escaleras.

-¿De qué la conoces?.-preguntó extrañado.

-Eso no tiene importancia.-dijo acariciando con fuerza el cabello revuelto de Harry- Bueno, si quieres te acompaño hasta la señora gorda, tengo que ir a hablar con Lupin.

-No, es igual.-y añadió con inseguridad- Esperaré a Aniston, no sabe el camino.-Sirius observó a Harry atentamente- ¿Qué pasa?.-dijo inseguro.

-Hazme un favor Harry...-dijo mientras se marchaba-...se amable con Catherine, aunque no lo parezca, es buena chica.

 

Harry se quedó allí, quieto, observando como su padrino se marchaba. ¿Le estaría tomando el pelo?, pensaba Harry, Catherine, muchas veces, lo era todo menos amigable.

Tras unos cinco minutos, bajó Catherine con una extraña sonrisa.

-Bueno, ¿nos vamos?.

-Si, claro.-dijo dubitativo, Catherine parecía haber dejado a un lado su antipatía.

-Oye Harry...-dijo sin mirarle-...hace tres años oí un rumor...sobre la famosa leyenda...de la cámara de los secretos.

-Ah, ¿qué tipo de rumor?.-¿ahora le llamaba por el nombre?, pensó.

-Pues...-por primera vez en todo el día esbozó una sonrisa sincera y Harry sintió que se le ponían las orejas coloradas-...que el famoso, el intrépido Harry Potter encontró la cámara secreta...y destruyó al ser que guardaba en su interior.-al ver la cara de incredulidad de Harry añadió- ¿Te crees que el diario El Profeta no llega a Dublín?.

-¿El profeta se enteró?.

-Por supuesto, por muy bien que Dumbledore intente encubrirlo tarde o temprano todo se descubre.-Harry no pudo evitar sonreírle, estaba empezando a entender a Sirius. Entonces, se acordó.

-Oye Catherine...-dijo algo incómodo-...¿tu conocías a Sirius?.

-Nos vimos.-dijo poniéndose seria.

-¿Cuándo?.-Catherine no respondió, miraba al suelo mordiéndose el labio inferior- Esto...no responda si no quieres.-Catherine le miró con ojos brillantes y con gesto de asombro. No dijeron nada más hasta llegar a la sala común.

-Muchas gracias Harry.-dijo mirándole desde las escaleras que conducían a las habitaciones de las chicas.

-¿Por qué?.

-Por ser como eres.-dijo sacando graciosamente la lengua.

Harry la observó marcharse con aire pensativo. La verdad es que podía llegar a ser muy simpática pero aún así, seguía resultando rara.

Subió despacio por las escaleras para no armar ruido. Era ya la hora de acostarse y no le apetecía ver a Filch, un mago fracasado que se dedica a amargar el día a los alumnos cada vez que tiene ocasión.

Al entrar en la habitación vio que todos estaban durmiendo. Tuvo que hacer esfuerzos para aguantarse la risa al ver que Ron dormía despatarrado y con algunas mantas en el suelo.

Harry se tumbó en su cama, se cambió de ropa y se tumbó, pero le costaba conciliar el sueño.

-Estoy seguro de que Catherine era la chica del sueño.-pensó en voz alta.

A pesar de que no lo deseaba, volvió a tener ese sueño solo que había una mera diferencia: esta vez , cuando la muchacha le sujetó de la mano para que no cayera vio que detrás de esta se distinguía la sombra de un chico de su misma edad pero no alcanzaba a ver quien era; y, además, cuando Harry caía al vació un ave fénix con el plumaje dorado descendía hacia el.

-¡NO!.-gritó Harry levantándose repentinamente.

-¿Qué pasa Harry?.-dijo Ron a su espalda, estaba guardando los libros en la mochila.

-Na-nada.-mintió.

-¿Has tenido una pesadilla?.-dijo Seamus Finnigan quien se acababa de levantar.

-Si, ha sido una tontería.-dijo sonriente, aunque en el fondo el corazón todavía le iba a mil- ¿Dónde está Neville?.-se acababa de percatar de que no se encontraba allí.

-Trevor.-dijo Dean Thomas. Neville siempre tenía problemas con su mascota.

Tras haberse vestido, Harry bajó junto a sus compañeros de a la sala común.

-¿Habéis visto a Trevor?.-dijo Neville cuando se encontraron a la salida de la sala común.

-No, Neville.-respondió Seamus.

-Si no te das prisa llegarás tarde para desayunar.-le apremió Ron.

-Por favor, esperadme, enseguida vuelvo.-y subió por las escaleras a toda velocidad.

-Nosotros nos tenemos que ir.-dijo Harry pero Neville no le escuchó.

-Vamos.-y ante la cara de Harry añadió- No se perderá, no es tan torpe.

-Permíteme que lo dude.

-Bueno, pues yo me quedaré a esperarle.-se ofreció Ron de mala gana.

Así, Harry y los demás fueron al gran comedor. Se sentó junto a un asiento libre que había al lado de Hermione.

-Buenos días Harry.

-Buenos días Hermione.

-Oye, ¿para qué te quería ver Dumbledore?.

-Pues...verás...-iba a empezar a contarle lo de Sirius cuando una sonora carcajada lo distrajo. A su lado se sentó Ron con lagrimas en los ojos a causa de la risa.

-¿Qué te pasa Ron?.-dijo Hermione mirándolo de soslayo.

-Harry, tendrías que haber visto a Neville.

-¿Qué pasó?.

-Verás, bajó corriendo con la mochila abierta e intento cerrarla mientras corría. En ese mismo momento bajaba Aniston a toda velocidad ¡y nada más salir de las escaleras se pegaron tal porrazo que rodaron por el suelo junto a los libros!.

-Ron, eso no tiene gracia.-replicó severamente Hermione.

-Claro que no, lo que tenía gracia era la cara de Neville cuando Aniston aterrizó encima suyo. ¡Podría haber echo una barbacoa en su cara!.-y junto a Harry soltó una sonora carcajada.

-Ron, eso es de mal gusto.

-Si tu lo hubieras visto también te hubieras reído.

-Por cierto, ¿cómo que bajaba sola?.-Harry miró a Hermione- ¿No la avisasteis?.

-Íbamos a hacerlo pero es que cuando nosotras nos despertamos ella no estaba.

-¿No estaba?.

-No Ron, no estaba.

-¡Hey mira!.-dijo Harry cambiando de tema.

Unos asientos más a su derecha estaban Catherine y Neville. Lo que más le llamó la atención fue que Catherine y Neville estaban riendo y hablando como si se conocieran de siempre.

-Vaya, ¿por qué con nosotros era tan antipática y con Neville es una santa?.-dijo Ron frunciendo el entrecejo.

Harry y Hermione se encogieron de hombros y continuaron comiendo. De todos modos, el que se lleve bien con Neville no era asunto suyo, tal y como pensaba Harry.