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CAPÍTULO 9

LA SEÑORITA TAROU

 

Tras haber terminado de desayunar, fueron repartiendo los nuevos horarios.

-¡Genial, esta tarde tenemos Defensa contra Las Artes Oscuras!.-dijo Ron emocionado.

-Echaba tanto de menos las clases del profesor Lupin.-le dijo Hermione a Harry.

-Y por fin veremos como es esa nueva profesora.

-Que por cierto esta...-dijo Fred a su lado.

-...como un tren.-completo George con una risita.

-Eso no tiene gracia.-dijo secamente Hermione.

-Buenos días Harry.-saludó Katie Bell- Vengo para decirte que los entrenamientos de quidditch empiezan este jueves al amanecer.

-Entonces, tu eres...

-La nueva capitana, si.-dijo esbozando una enorme sonrisa de satisfacción- La profesora Mcgonagall acaba de hablar conmigo y me lo ha dicho.

-Nos alegramos por ti.-dijo Hermione educadamente.

-¡Nos vemos Harry!.-gritó mientras se volvía a sentar junto a los de su grupo.

-Bueno, ahora...¡no, tenemos Pociones, que forma más mala de empezar el día!.-gritó Ron desesperado.

Tras haber acabado de comer, los tres cogieron sus mochilas y se encaminaron hacia las mazmorras.

Se alegraron al ver que eran uno de los primeros en llegar por lo que el profesor Snape no podía quitarles puntos por eso.

Entraron en el sofocante aula y escogieron unos asientos en segunda fila. Poco a poco fueron llegando alumnos y, unos minutos antes de que llegara Snape, entraron Neville y Catherine a toda velocidad provocando las estúpidas risas de Slytherin. Ambos se sentaron al final.

-Hoy comenzaremos con una clase práctica.-bramó Snape entrando como un tornado en el aula- Vamos a repasar...la elaboración de la pócima para encoger, tema que dimos hace dos cursos...-su mirada se detuvo al final del aula y Harry se dio cuenta enseguida de a quien estaba mirando- ¿Usted es...?.

-Aniston, Catherine Aniston.-dijo con su voz infantilota.

-Bien señorita Aniston, ya que usted es nueva le aconsejaría que se buscara otro compañero...-Harry vio como al pobre Neville se les ponía las orejas coloradas-...como Malfoy, el señor Longbottom solo podría hacerlo si alguien le susurra los ingredientes.

Los de Slytherin rieron mientras Neville bajaba la cabeza azorado.

-Gracias por su interés profesor...-dijo Catherine en tono excesivamente educado-...pero me gusta este sitio y también mis compañeros.

Snape soltó un gruñido de desaprobación, Malfoy frunció el entrecejo, Neville se puso tan colorado como un tomate y Harry creía que a él, a Ron y a Hermione se le iban a salir los ojos de la sorpresa.

-Como desee, es su evaluación.

 

Entre Harry y Ron intentaron hacer la poción lo mejor que sabían pero en lugar de estar completamente líquida tenía un tacto viscoso.

-Veo que Potter y Weasley no han abierto el libro en todo el verano.-dijo Snape con una mirada llena de vengativo placer.

Como era de esperar, a los alumnos de Slytherin no puso pega alguna sino que los felicitó y les daba un punto por la más mínima tontería mientras que a los demás hacía exactamente lo contrario.

-Veamos la poción del señor Longbottom...

 

Pero antes de llegar a donde se encontraba el caldero de Neville en este hubo una explosión. El aula entera se llenó de humo y un fuerte olor a goma quemada la inundó.

Toda la clase se giró para intentar ver que había ocurrido. Debajo de la mesa se asomó Neville con cara de estar a punto de darle un ataque, y de pie, cubierta de hollín estaba Catherine partiéndose de la risa ante la furiosa mirada de Snape.

-Supongo que la señorita Aniston no sabía los ingredientes de la poción.

-No profesor.-contestó ella mirando a los ojos furiosos de Snape- Yo me acordaba de los ingredientes pero la etiqueta de este envase no estaba clara así que...me confundí.-respondió mostrándole el frasco con la etiqueta borrosa.

-Eres una niña de lo más repulsiva.-dijo entre dientes.

-Quizás me venga de familia, ¿no cree profesor?.-en ese momento Snape se volvió hacia ella pero no la miro con furia si no...¿con miedo?. Entonces sonó el timbre que fue muy bien recibido.

-Iros a vuestra clase.-dijo simplemente Snape.

-¡Hey Catherine, Neville!.-les llamó Harry en cuanto abandonaron las mazmorras.

-¿Qué pasa Harry?.-dijo Neville mientras se limpiaba la cara con un pañuelo.

-¿Qué habíais hecho en pociones?.

-Ya lo dije...en serio, me confundí.-Ron comenzó a reírse con una risa descontrolada.

-¿Y cómo conseguiste asustar a...-comenzó Ron.

-¡Vamos a llegar tarde a Herbología!.-chilló de repente Catherine mientras echaba a correr por el pasillo.

-¡Oye Catherine, espera!.-gritó Harry mientras él y los demás iban detrás suya.

La mañana transcurrió lenta y pesada. Todos los profesores decidieron hacer un repaso a las lecciones de los cursos anteriores y Harry sentía como si todo se le hubiera borrado durante el verano.

Por fin, en la última hora tocaba Defensa contra Las Artes Oscuras. Pero cual fue su decepción cuando Harry entró en el aula y se encontró solo con la nueva profesora, la señorita Tarou.

-Sentaos en vuestros sitios, por favor.-dijo con una sonrisa. Todos (sobre todo los chicos) se sentaron al instante- Ya se que para algunos debe ser una buena faena pero el profesor Lupin no puede daros clase por lo que yo tendré que sustituirle. Veamos...voy a pasar lista.-fue nombrando uno a uno hasta que terminó y, durante unos segundos, miró las caras de todos los alumnos- Bien, empecemos.

 

Se levantó de su asiento y comenzó a escribir en la pizarra y, tras escribir tres frases se dio la vuelta.

-El profesor Lupin me pidió que diéramos un repaso a las maldiciones ya que según tenemos entendido las disteis el año pasado.-su mirada se posó en Catherine- Tu eres nueva, ¿no Aniston?.

-Si.-dijo con tono molesto. Harry la comprendía, debe ser aburridísimo que todo el mundo este todo el día preguntando si eres nuevo.

-Dime, ¿diste esto en tu antigua escuela?.-preguntó con una materna sonrisa.

-Si.-contestó de mala gana.

-Muy bien, entonces, sacad un pergamino y la pluma. Quiero que me describáis en que consiste las maldiciones imperdonables y los contraataques.

 

Durante un cuarto de hora solo se escucharon el rasgar de la pluma y algún que otro susurro.

-Bien, veamos...-dijo echando un rápido vistazo a los trabajos-...está realmente bien, veo que esta es una asignatura que os interesa.-y dejando los trabajos a un lado dijo- ¡Potter, venga aquí!.

 

Harry se levantó del asiento dubitativo, ¿se habría equivocado en algo?.

-Dime Potter, ¿en que consiste el encantamiento patronus?.-Harry suspiró aliviado.

-Bueno...el encantamiento patronus consiste en invocar a una especie de guardián...formado por energía positiva y...sirve para ahuyentar a los dementores.

-¡Cinco puntos para Gryffindor!.-Harry sintió que le ardían las orejas- Siéntate...aunque has cometido un pequeño error. El patronus sirve para ahuyentar todo tipo de animales oscuros, no solo para los dementores. Eso es lo que quiero enseñaros hoy, el encantamiento patronus. ¿Alguien sabe que forma tiene un patronus?.-Hermione y Harry levantaron la mano- Señorita...Granger, ¿cierto?.

-Si. El patronus no tiene forma definida, depende de la persona que la invoque.

-Otros cinco puntos. Veo que el profesor Lupin no exageraba al decir que esta clase es excepcionalmente inteligente. Ahora repetid conmigo el conjuro: ¡EXPECTRO PATRONUS!.

"¡EXPECTRO PATRONUS!" dijo la clase desigualmente.

-Bueno...no puedo enseñaros más sobre este conjuro porque el director y el profesor Lupin quiere que tengáis más tiempo para prepararlo. Ahora, copiad lo siguiente.

 

Estuvieron el resto de la hora tomando apuntes. Aunque Harry había sido capaz de llevar a cabo el encantamiento patronus parte de la información que relató la profesora el la desconocía. Justo cuando acabaron de copiar sonó el timbre.

-Para dentro de dos semanas quiero un trabajo de un pergamino entero como mínimo sobre el encantamiento patronus y todo lo relacionado con el. Eso es todo.

Los alumnos salieron sin armar demasiado jaleo en dirección a la sala común.

-La profesora es muy agradable, ¿verdad?.-dijo Hermione.

-Si...-dijo Ron en un suspiro-...oye Harry, seguro que te sacó por que Lupin le contaría lo de tu patronus.

-Si, puede ser.

-¿De qué habláis?.-dijo Neville quien les había alcanzado junto a Catherine.

-De la profesora.-dijo Ron.

-Es muy simpática.-dijo Harry.

-Pues a mi no me gusta.-dijo con tono molesto.

-¿Por qué Catherine?.-preguntó Neville asombrado.

-Porque sencillamente no me gusta.

-Que rara llega a ser a veces.-dijo Ron cuando estaban ellos tres en la habitación.

-Si...pero tiene su gracia.-dijo Harry provocando que Ron y Neville se miraran extrañados intentando encontrar significado a lo que Harry acababa de decir.

 

 

 

 

CAPÍTULO 10

ENCUENTRO FRENTE AL FUEGO

 

El quinto curso en Hogwarts era de lo más complicado. Las lecciones eran más duras y ya no le quedaba el consuelo de salir cuando quisiera a visitar a Hagrid.

Pero lo peor que le ocurrió a Harry en toda la semana era descubrir quien era el nuevo guardián del grupo: ni más ni menos que Creeve Colin, el desesperado fan de Harry. Además de aguantarlo por los pasillos con sus escandalosos "¡Adios Harry!" y "¡Nos vemos en el entrenamiento!" tenía que soportarlo durante los partidos haciendo todo lo posible por estar cerca de el.

-¡Jugadores, venid aquí!.-les llamó Katie Bell desde el suelo. Todos los jugadores se reunieron alrededor- Acabo de enterarme de nuestro primer partido: es contra los de Slytherin, la semana que viene, se han empeñado mucho en querer jugar este partido contra nosotros aunque no se porqué.-dijo con un tono de gran desconfianza- Pero esos tíos son pan comido para nosotros. Todos lo habéis hecho muy bien pero...solo tengo una cosa que decirte Colin.-dijo mirándole con severidad- Si no prestas atención a la quaffle te echaré del equipo.

Harry se sintió aliviado al ver asentir a Colin. Eso significaba que, por lo menos, durante los partidos y entrenamientos este lo dejaría de acosar.

Tras una larga jornada de entrenamiento, Harry entró en la sala común cubierto de barro junto a Fred y George.

-Dios, ¿habéis jugado al quidditch o revolcado en el fango?.-dijo Hermione sorprendida al verlos con ese aspecto.

-Bueno, nosotros no nos revolcamos...-dijo Fred

-...pero Colin si.-terminó George entre risas.

-El muy tonto estaba muy pendiente de Harry...

-...y acabó por caerse a causa de la lluvia.

-Me voy a las duchas.-dijo Harry muerto de cansancio, el buscar la snitch con la tormenta que se estaba desatando fuera era muy difícil.

Se quedó un buen rato en las duchas, el darse un buen baño le despejaba las ideas. Se encontraba bastante cansado. A parte de entrenar bajo el mal tiempo, la pesadilla se estaba comenzando a convertir en una rutina. Todas las noches se despertaba sobresaltado y con la cicatriz ardiéndole.

Tras bañarse, se vistió y se sorprendió el ver que todos habían marchado hacia el gran comedor.

-Por un momento creíamos que te ibas a dormir en las duchas.-le dijo Ron cuando Harry se sentó a su lado.

-¿Dónde está Hermione?.

-Estoy aquí.-dijo a sus espaldas. Estaba extremadamente seria y sentó sin decir palabra.

-Hermione, ¿pasa algo?.-preguntó Ron. Esta les hizo un gesto para que se acercaran con la intención de que nadie más pudiera oírles.

-Veréis, ¿os acordáis del primer día de clase cuando Catherine casi llega tarde y os dije que no la vimos al levantarnos?. Pues esa escena se ha estado repitiendo todas las semanas y siempre llega tarde a la primera hora.

-¿Y has averiguado algo?.-preguntó Harry.

-Me he fijado que ocurre sobre todo los viernes, cuando Filch tiene que quedarse haciendo guardia por las salas de profesores.

-Lo que significa que sale a dar vueltas por el castillo. ¿Pero para qué?.

-Mira lo que encontré y creo que sabrás la respuesta Ron.-Hermione les enseñó un trozo de pergamino en el que había unas palabras escritas con la letra de Catherine, según logró distinguir Harry:

 

Basilisco: Mide de dos a seis metros.

Colmillos venenosos y le gustan los lugares oscuros.

Parsel: lenguaje la serpiente.

Baños de las chicas.

 

 

A Harry se le encogió el estomago del asombro, por la cara que puso Ron, ambos habían captado lo que quería decir.

-¿Catherine está buscando la cámara de los secretos?.-dijo Ron con una voz muy ronca- ¿Por qué?, allí no había nada, ¿no Harry?.

-No, lo único que había era una estatua y el basilisco, nada más.

-Perdonad.-dijo una voz infantil a sus espaldas. Los tres dieron un brinco y se encontraron cara a cara con Catherine, ¿los habría escuchado?- No me miréis con esas caras, solo venía a pediros la carne.

Harry se lo entregó tan deprisa que casi se le cae la bandeja al suelo.

-Bueno, pero no debemos preocuparnos.-dijo Harry tajante cuando esta se marchó- Es imposible que entre, las únicas personas que saben hablar parsel somos yo y Voldemort.

-Si...puede que tengas razón.-dijo Hermione, y continuaron comiendo sin volver a sacar el tema.

Harry se despertó sobresaltado, con la cara sudorosa y los latidos del corazón retumbando en sus oídos: el estúpido sueño había vuelto a despertarlo. A pesar de intentar volver a conciliar el sueño, le era difícil tras haber vuelto a tener esa pesadilla.

Al final, con una manta sobre su pijama azul y en zapatillas, decidió bajar a la sala común a tranquilizarse un poco. Cual fue su sorpresa al ver que no era el único que había bajado al salón. Catherine estaba allí, sentada frente a la chimenea contemplando el brillante fuego.

-¿Catherine?.-le llamó Harry, no sabía si debía molestarla.

-Harry...-dijo volviéndose, llevaba puesto un pijama azul oscuro y, como Harry, tenía una manta sobre los hombros- ¿qué haces aquí?.

-Lo mismo podría decirte a ti.-soltó sin darse cuenta pero para su sorpresa sonrió. Sin mucha seguridad, se adelantó y se sentó a la derecha de Catherine. Permanecieron así, callados, durante unos minutos hasta que Catherine rompió el silencio.

-¿Cómo lo logró?.-Harry la miró extrañado- Sabes a lo que me refiero, vi que vosotros teníais mis notas.-Harry sintió que le ardían las orejas.

-Pues...no lo se...me parece que las encontró.-dijo lo primero que se le vino a la cabeza- Pero...¿por qué quieres ir a la cámara de los secretos?.-añadió armándose de valor.

-Verás Harry, es una larga historia...para que la entiendas debo contarte otras cosas antes y no se si querrás oírla.-le miró con una cara que a Harry no le gustó en absoluto, pero aún así asintió- Yo...vivía en un orfanato de Dublín, nunca conocí a mis padres. No tenía fotos, libros...solamente este colgante que era de mi madre. Cuando descubrí que era una bruja empezaron los problemas.

-¿Por qué?.

-Porque...no lo averigüé como vosotros...yo...un día me enfadé y, sin quererlo, incendié el orfanato. Una niña estuvo a punto de morir.-Harry escuchó esa parte horrorizado- Entonces todos me empezaron a evitar, no querían nada que ver conmigo...me tenían miedo.-entonces lo entendió, si había sido tan fría al principio era porque no había tenido amigos- Hace un mes...averigüé quien era mi padre. Vinieron a buscarme al orfanato diciendo que me querían adoptar. El hombre que me adoptó era Lucius Malfoy.

-¿Lucius Malfoy?, ¿así que de eso conocías a Malfoy?.-Catherine asintió.

-Pero en realidad no vinieron para adoptarme sino para que me llevaran con mi padre.

-Pero eso es bue...

-No si supieras quien es.-le interrumpió con mirada inquisitiva- Mi madre no sabía como era mi padre en un principio pero cuando averiguó cuales eran sus planes decidió huir y llevarme al orfanato cambiando mi nombre y apellido...no se nada más de ella.

-¿Y de tu padre?.-preguntó Harry, estaba comenzando a sentir una enorme curiosidad.

-Mi padre quería matarme...-a Harry le dio un vuelco el corazón-...iba detrás de mi, por eso mi madre me abandonó con un nombre y apellido falso, ni si quiera se cuales son los verdaderos.-paró unos segundos en los cuales soltó un suspiro y prosiguió- Creyendo que habría muerto a manos de algún mortífago dejó de buscarme...y fue a asesinar a una familia: a un padre, una madre, y un niño de tan solo un año...y desapareció.-Harry no podía creer lo que estaba oyendo, no podía ser verdad, se lo debía de estar imaginando- Pero el volvió el año pasado Harry y descubrió todo lo que ocurrió realmente. Cuando Malfoy me tenía en su casa logré escapar...casi vuelven a capturarme pero apareció un perro de la nada y me salvó...ese perro era Sirius Black que fue a rescatarme por orden de Dumbledore para traerme aquí.

 

Harry creía que estaba soñando o que su cuerpo se había paralizado, incluso no sabía si estaba respirando o no.

-Supongo que ya no querrás saber nada más de mi, ¿verdad?.-le dijo con una triste mirada- Solo por ser lo que soy...por ser hija del mago tenebroso más poderoso de todos los tiempos...por ser hija de Lord Voldemort.