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Capitulo Uno:

 "Tic, tic, tic, tic"

Harry Potter se despertó. Hedwig estaba dando golpes al cristal para poder entrar a la habitación. Un chico de ojos verdes y pelo alborotado bostezó al abrir la ventana.

En cuanto la lechuza blanca entró, le dejo el paquete y se fue a comer a su jaula, cuatro lechuzas se colaron en la habitación. Como si hubieran estado esperando a que Harry le abriese la ventana a Hedwig para meterse todas detrás.

Harry se acordó que era 31 de julio. Primero abrió el paquete de Hermione, era una camiseta y un reloj de pulsera que sustituiría al que se había estropeado al meterse en el lago, durante la segunda prueba del torneo de los tres magos. Era un reloj digital, sumergible, con fecha, cronómetro y luz.

 

¡FELIZ CUMPLEAÑOS, HARRY!

Espero que no te estés comiendo el coco con... bueno...ya sabes que.

Espero también, que te guste mi regalo, te lo compre en Bulgaria (No le digas nada a Ron) Estuve dos semanas, ¡y fue genial! Ha sido mejor verano del mundo.

¿Y sabes una cosa? SOY PREFECTA. No me lo podía creer, yo prefecta.

 

No es tan difícil de creer, la verdad.

 

 

Tengo muchas ganas de veros:

Hermione

 

"Bueno,- pensó Harry- tal vez Hermione haga la vista gorda cuando Ron y yo hagamos alguna cosilla sin importancia.- después, se lo pensó mejor- No, eso es imposible, Hermione no se saltaría las normas a no ser que hubiera una norma que se lo ordenase."

Harry se probó el reloj, le quedaba como un guante, o mejor, como un reloj de pulsera. Encendió la luz y leyó: "1:12 a.m."

En el regalo de Ron había dos cartas. Harry abrió el paquete, había un pastel de chocolate y nata de la señora Weasley, un paquete de bombas fétidas y dos bolsas de petardos del doctor Filibuster.

 

Hola, Harry.

Las bombas fétidas y los petardos son para Malfoy, será nuestra manera de darle una educada bienvenida.

Lo siento, pero mis padres me han dicho que no puedes venir con nosotros todo el verano. Dumbledore vino a vernos y nos dijo que tú estarías más seguro en Privet Drive. Te juro que no entiendo lo que se le pasa por la cabeza a nuestro discreto y cuerdo director.

SABES QUE A HERMIONE LA HAN HECHO PREFECTA, no se si es bueno o malo, seguramente se volverá más responsable y aguafiestas (si eso es posible)

Nos veremos en el Expreso de Hogwarts (tengo que contarte algo muy extraño que ha pasado)

 

Ron

 

Posdata: La otra carta es de mi madre.

 

¿Por qué la señora Wealey me escribía? ¿Algo extraño que está pasando? ¿Habrá habido más desapariciones?

Harry se sacudió la cabeza.

- No, no – se convencía Harry – No tiene que ser nada relacionado con Voldemort. Deja de pensar en eso.

Harry cogió la otra carta.

Te lo digo aunque, me parece que Ron ya se ha encargado de contártelo.

Este verano el profesor Dumbledore vino a casa y nos dijo que era mejor que tu te quedase, al menos durante el verano, en casa de tus tíos.

No te preocupes por los libros, Dumbledore te los mandará.

FELIZ CUMPLEAÑOS

 

Molly Wealey

No será muy feliz, que digamos. ¡Uf! Un verano entero con los Dursley. Harry no creía que volviese acostumbrarse, desde que entró en Hogwarts que no había pasado un verano completo con sus tíos.

Pero... ¿Dumbledore le mandaría los libros? No, por lo menos quería ir, aunque solo fuera un día, al mundo mágico.

 

"Mañana le mandaré una carta" se dijo Harry

La otra carta era del colegio, había tres pergaminos, las dos primeras le recordaban cuando salía el tren y la lista de los libros. La última era una autorización:

 

Se le informa al señor Potter que durante el curso organizara dos salidas fuera del colegio.

El día de Hallowen se pedirán las autorizaciones de los padres o tutores.

 

Minerva McGonagall

Subdirectora.

 

Como era muy tarde Harry decidió que al día siguiente le escribiría a Sirius para la autorización.

Harry abrió la carta de Hagrid, pero lo único que consiguió entender fue "en colegio" "Feliz...no se que" se supone que cumpleaños.

La carta de Sirius parecía escrita entre una mezcla de amenazas y alegrías:

 

Querido Harry:

¡¡¡¡Feliz Cumpleaños!!!! Espero que te guste mi regalo, me costo mucho encontrarlo.

Un consejo, nunca vivas con tu mejor amigo, te lo digo por propia experiencia: De las dos veces que he vivido con un amigo hemos acabado discutiendo y lanzándonos maldiciones. Esta época que estoy viviendo con Remus, me está recordando a cuando vivía con tu padre, teníamos 18 años y fue un desastre.

Por fin se ha conseguido sacar ciertos objetos de tus padres que estaban en la casa del Valle de Godric, la mayoría estaban rotos, te mando unas cintas de vídeo donde aparecen tus padres.

Te digo una cosa, Harry, a partir de este momento estoy de acuerdo con Snape en todos los castigos que te ponga por culpa de tu irresponsabilidad.

Si me entero de que te has escapado de Hogwarts o ese tipo de cosas que tu padre y yo hacíamos, y que por herencia, tú harás, voy acabar haciendo lo que Voldemort no ha conseguido en tantos años.

 

 

Sirius

 

Posdata: Dumbledore me comento las excursiones que este años se van a organizar en Hogwarts, te mando la autorización.

 

Harry guardo en el baúl la autorización y abrió el regalo de Sirius: Una cinta de vídeo muggle, Harry sintió unas ganas inmensas de que llegase el día siguiente para poder ver la cinta, y un libro de color azul oscuro con letras doradas que decían:

 

 

 

Cuando la oscuridad cayó sobre Gran Bretaña

 

Por Lillian Andrews

 

Cuando Harry ojeó el libro se encontró con la foto de la autora, una mujer de ojos verdes y pelo rizado. De la impresión, el libro se le escapó de las manos. Su madre.

Rápidamente volvió a mirar las páginas una por una y llego a la dedicatoria:

 

 

A mi marido James Potter, al que quiero con locura.

Y a mi hijo, Harry, ya que gracias a él he pasado

los mejores momentos de mi vida.

 

A Harry se le inundaron los ojos de lágrimas. Andrews debía de ser el apellido de soltera de su madre, y su madre había sido escritora. Se leyó diez veces la dedicatoria, miró la foto de su madre otras tantas y fue leyendo párrafos del libro, palabras que habían salido de la mente de Lily, que le hacían imaginar a su madre escribiendo en una máquina de escribir y soñando en publicar ese libro.

Se acordó de que Sirius había escrito que se habían recuperados ciertos objetos de sus padres ¿Habría más? ¿Le mandaría, Sirius, el resto de objetos de sus padres?

Con estas preguntas rondando por su cabeza, Harry se durmió soñando, por primera vez desde hacía muchos años, con sus padres.

- LA ÚLTIMA VEZ QUE TE LLAMO, SI NO VIENES AHORA NO DESAYUNAS.- gritó tía Petunia.

Harry se sobresaltó. Eran las nueve. Se vistió y lavó como si acabaran de decirle que Snape venía hacerle una visita a casa de sus tíos. Pero antes de abrir la puerta de la habitación se volvió para mirar el libro azul que yacía encima de la vieja mesilla de noche. No se le ocurrió que los Dursley le quitarán el libro o que no era de buena educación leer y comer al mismo tiempo – aunque Harry solo quería estar cerca de su madre – lo cogió y se fue corriendo hacía la cocina.

Tía Petunia le puso muy bruscamente el plato ante las narices, como si le culpara de todos los males del mundo, Dudley veía embobado la televisión, aunque tenía una cara de no comprender el argumento de los dibujos animados – Veía los Teletubis, aprender a decir La- la o Po estaba fuera de la capacidad intelectual de su primo – y tío Vernon discutía acaloradamente con tía Petunia.

- Maldita sea, cariño , a mi también me gustaría ir a Francia – replicaba.

- Es nuestro aniversario, Vernon, hace dos años venía tu hermana, el pasado no había billetes, y en Marzo tenía que firmar un contrato de millones.

Hablaban de su aniversario, llevaban semanas discutiendo sobre eso. Cumplían 17 años de casados y tía Petunia quería ir a Francia, a Harry la parecía que su tío tendría que acabar comprando los billetes.

- Muy bien- dijo tío Vernon- imagínate que vamos.

- Iremos

- IMAGÍNATE que vamos, ¿Dónde dejamos a Dudley y al chico? ¿Eh?

- Oh- a tía Petunia se le abrieron los ojos llenos de esperanza- Dudley puede ir con Marge, la he llamado y no tiene nada que hacer- Dudley dejo de intentar descifrar la misteriosa conversación entre La- la y Tinky Winky, para prestar atención a la conversación de sus padres – y Harry… podrá quedarse con la señora Figg.

- Pero...- comenzó alarmado, tío Vernon- y... si se enterase de su anormalidad.

- No se enterará- amenazó tía Petunia a Harry.

¿Cuánto hacía que no veía a la señora Figg? Más de cuatro años.

Los tíos de Harry se miraron durante un largo rato, y luego tío Vernon dijo:

-Vale- tía Petunia comenzó a dar saltos de alegría y besó en la frente a Dudley- Llamaré a mi hermana.

Como sus tíos estaban muy ocupados, Harry terminó de desayunar y se sentó en el sofá a contemplar el libro, y después de ojeárselo por milésima vez comenzó a leer la primera página.

Trataba de una chica de origen muggle que durante la época en que Voldemort se hacía poderoso, se vio amenazada por ser de origen muggle. En fin, la historia de su madre.

- Vaya, Vaya – su primo Dudley había dejado de ver la tele – Harry Potter el intelectual, Que es ¿Uno de los estúpidos libros de tu colegio?

Como Harry estaba de buen humor ni siquiera le hablo, Dudley se fue. Y como su tía estaba en la cocina y tío Vernon se había ido a comprar los billetes, Harry aprovechó para ver la película que le había mandado Sirius. Le pareció una eternidad lo que el vídeo tardaba en rebobinarse. Encendió la tele. Y esperó que la película comenzase.

Un matrimonio de unos 32 años cada uno apareció.

- Jack, coge tú la cámara y graba a las chicas.- el hombre asintió.

Aparecieron dos niñas de 10 años, una de ojos verdes y pelo rizado y otra con el cuello largo que jugaban a las Barbies.

- HARRY- gritó la tía Petunia en carne y hueso (no la del vídeo) Harry había estado tan ensimismado viendo el vídeo que no se había enterado de que su tía le llamaba.

Tía Petunia fue hasta el salón y se encontró con una imagen suya en la televisión.

- ¿Se puede saber por que has cogido mis cintas de vídeo de cuando yo...?- se calló de golpe cuando se percató de la imagen de su hermana. Tía petunia se sentó pesadamente en el sofá- ¿De donde lo has sacado?- preguntó con un hilo de voz.

- Me lo ha mandado mi padrino – contestó Harry, extrañado de la expresión de su tía- Parecéis bastante amigas – dijo Harry refiriéndose a la cinta.

- Fuimos amigas. Hace mucho tiempo.

- ¿Qué paso?- tía Petunia miró de una manera extraña a su sobrino. Respiró hondo y contestó:

- Cuando tu madre se casó con tu padre, nos escribió una carta diciéndonos que no era seguro para nosotros que nos comunicáramos con ella. Rompió cualquier relación con nosotros cuando se caso con el estúpido de Potter.

- Hace unos años, Voldemort, se hallaba en la cumbre, y quería matar a mi padre y a mí, puede que creyese que era más seguro que no tuvierais ningún lazo que os uniera a mi madre.

- Están muertos, ¿que mas da ahora?- tía Petunia se levantó y se fue a la cocina.

A Harry se le pasaron las ganas de seguir viendo el vídeo y se fue a preparar las cosas para ir con la señora Figg al día siguiente, al final con tanto ajetreo se había olvidado de preguntarle a la señora Weasley si podía ir al callejón Diagon